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EA mantendrá su apuesta por la paz y la normalización política de Euskal Herria y advierte una vez más de que el movimiento independentista sólo será posible por vías políticas y pacíficas.
Eusko Alkartasuna condena la nueva actuación de ETA que ha costado la vida a un policia francés en Dammarie-lès-Lys, y expresa su apoyo y solidaridad con los familiares y amigos de la víctima.
Una vez más, ETA hace oídos sordos a la voluntad mayoritaria de la sociedad vasca que le exige reiteradamente que abandone definitivamente la acción armada. El Pueblo vasco le rechaza y sólo desea su desaparición.
Eusko Alkartasuna subraya que, como ya hemos declarado reiteradamente el conjunto de fuerzas soberanistas del país, sólo a través de las vías pacíficas y políticas se podrá configurar un movimiento independentista, y que acerque a Euskal Herria a la normalización política.Finalmente, Eusko Alkartasuna manifiesta que va a continuar trabajando por la normalización política y pacificación de Euskal Herria. Un compromiso más necesario que nunca después de los hechos ocurridos ayer.

Pello Urizar ha subrayado en Gasteiz la necesidad de aprobar la Ley Municipal para integrar definitivamente a los municipios en la red institucional y financiera del país y, a tal fin, se ha declarado a favor de modificar la Ley de Territorios Históricos. A continuación, la intervención del secretario general de EA ante los medios de comunicación:
Os hemos convocado para hablar de Ley Municipal en vísperas de que se presente el proyecto oficial, porque para Eusko Alkartasuna es un tema especialmente prioritario.
Ya en la legislatura pasada insistimos para que la aprobación de una Ley Municipal formara parte del programa de Gobierno. Hoy podemos asegurar que si no pudo aprobarse la Ley no fue por falta de impulso por parte de Eusko Alkartasuna, porque lo cierto es que lo intentamos hasta el último minuto.
Ahora, la Ley Municipal llega en uno de los momentos más delicados para los ayuntamientos, más concretamente para las arcas municipales. Porque es ahora cuando los ayuntamientos reciben menos dinero de las diputaciones, cuando notan la bajada en la recaudación de los impuestos y cuando tienen un mayor número de personas con dificultades económicas a las que ayudar a cubrir sus necesidades básicas.
Los municipios son las instituciones de base, las más cercanas a la ciudadanía y a las que corresponde dar respuesta a las necesidades más urgentes de las personas. Por ello, se presente lo que se presente y se apruebe lo que se apruebe, ya llegamos tarde. El Parlamento vasco ha esperado 31 años para concretar la cooperación institucional y profundizar en la autonomía y el nivel competencial municipal y eso es demasiado.
El reparto competencial no puede esperar más. Para Eusko Alkartasuna este reparto debe tener dos ejes: los ayuntamientos deben ser parte del entramado institucional en pie de igualdad, sin soportar tutelas que carecen de sentido, y las instituciones comunes deben marcar la dirección del país. Un país pequeño como el nuestro está obligado a racionalizar sus recursos y evitar duplicidades, especialmente en tiempos de crisis. Sólo así conseguiremos dar el mejor servicio posible a la ciudadanía y garantizar cotas cada vez más altas de bienestar.
Por otra parte, y como partido soberanista, debemos decir que la Ley Municipal, para Eusko Alkartasuna siempre unida a la Ley de Territorios Históricos, es un importante instrumento para un importante aspecto de la construcción nacional que es la conformación interna de nuestro entramado institucional.
No es posible avanzar en el proceso de construcción nacional si no somos capaces de modernizar nuestro entramado institucional dotándolo de mayor eficiencia y eficacia, corrigiendo las disfuncionalidades y consiguiendo una mayor cohesión y coherencia institucional.
El modelo de la LTH sigue propiciando niveles de desajuste, de despilfarro, de burocratización que limita la dirección política de las instituciones comunes, es decir, Gobierno y Parlamento Vascos.
Existen, efectivamente, disfunciones en una multiplicidad de materias que van desde la financiación municipal y la falta de un encaje suficiente de los Ayuntamientos en el sistema hasta sectores tan importantes como las infraestructuras, los servicios sociales, el urbanismo, el medio ambiente o el planeamiento económico. Duplicidades administrativas y de gasto público significan dispersión de esfuerzos y despilfarro de recursos.
Muchas veces, tenemos la impresión de que en lugar de tener instituciones que colaboran, tenemos instituciones que compiten entre ellas, con una total falta de visión unitaria imprescindible en un país pequeño en un mundo globalizado.
Por eso, comenzaremos diciendo que el proyecto que finalmente se va a aprobar tiene dos importantes limitaciones, la primera de las cuales tiene que ver precisamente con la LTH. No aceptamos la idea de que la aprobación de la Ley Municipal cierra definitivamente el proceso de configuración institucional, porque no aceptamos que la LTH sea intocable.
La segunda limitación viene de reconocer que cualquier texto que apruebe el Parlamento Vasco está necesariamente condicionado por el extenso desarrollo de la Ley de Bases de Régimen Local. Una forma más de ingerencia del Estado español en nuestro sistema institucional.
Así pues, tenemos una Ley que nace con dos limitaciones y un problema de estabilidad que llegará si no conseguimos que una Ley de tal magnitud esté blindada a cambios políticos coyunturales en las instituciones vascas. Si aprobamos una Ley que, por muy buena que sea, puede ser alterada por otras Leyes aprobadas en el propio Parlamento Vasco, tendremos un problema.
Y siguiendo con el Parlamento Vasco, advertimos que no vamos a permitir un vaciado competencial del mismo. No vamos a permitir que se intente relegarlo a nivel secundario a favor de instituciones locales y forales en los que es más factible establecer reinos de Taifas que respondan a intereses partidistas.
Entrando a una de las bases de la Ley, diremos que el mayor instrumento para salvaguardar la autonomía municipal es el principio de suficiencia financiera, porque los municipios difícilmente pueden asumir la prestación de servicios si no tienen recursos suficientes para poder asumir los mismos.
Porque existe el peligro de que ahoguemos a los ayuntamientos con competencias sin otorgarles los fondos para hacerles frente. Si los ayuntamientos asumen para sí todas las competencias que no estén asignadas expresamente a otra administración superior, tendrán que asumir una importante carga financiera, para la cual necesitarán la dotación económica correspondiente.
Sin embargo, también atendemos que el hecho de facultar o atribuir a las entidades locales la posibilidad de determinar libremente impuestos locales requiere un mayor nivel de reflexión y análisis para la determinación de los posibles efectos de la citada medida.
En cuanto a temas organizativos, tenemos que decir que impulsaremos todas las fórmulas de participación ciudadana. Es preciso que la futura Ley Municipal consigne entre sus presupuestos la necesidad de dotarse de instrumentos precisos para ello.
En resumen, abogamos por una Ley Municipal que integre definitivamente a los municipios en el sistema institucional y financiero del país mediante la participación en todos los foros de decisión y distribución financiera interna, incluido el Consejo Vasco de Finanzas; que otorgue a las instituciones comunes la capacidad para marcar el rumbo del país y que abra cauces eficaces para la participación ciudadana.
Eusko Alkartasuna está radicalmente en contra de la propuesta de reforma de las pensiones que hoy tiene previsto aprobar el Consejo de Ministros para subir la edad legal de jubilación a los 67 años, en vez de los 65 años de ahora. El Gobierno español, presuntamente socialista, pretende ahorrar a costa del sector más débil de la población, los pensionistas, y no tiene ningún reparo en asumir las tesis más retrógradas de la CEOE.
Más allá de denunciar lo que no es sino un ataque en toda regla a los derechos de trabajadores y trabajadoras, EA desea subrayar algunas de las consecuencias que traería consigo la reforma que pretende Zapatero: la primera, bajar aún más las pensiones, algo totalmente inaceptable porque bastante bajas lo son ya en la actualidad; la segunda, la reforma es especialmente perjudicial para las personas empleadas en los sectores que habitualmente padecen las peores condiciones, tanto laborales como salariales, ya que esas personas se verían obligadas a seguir desempeñando unas tareas que difícilmente son realizables, y en ningún caso recomendables, a los 65, 66 ó 67 años.
La edad real de jubilación está hoy en los 63,6 años según el Ministerio de Trabajo (62,6 años, según Eurostat) y la Seguridad Social acabó 2009 con un superávit del 0,8% del PIB. Son datos que de ninguna manera justifican la iniciativa del Gobierno español para garantizar la sostenibilidad del sistema de Seguridad Social. EA se opone por ello a subir la edad legal de jubilación y considera que el camino adecuado sería incentivar el aplazamiento voluntario de la jubilación, algo que sería perfectamente factible en determinados sectores.
Asimismo, EA reitera una vez más su defensa de un marco de relaciones laborales propio de Euskal Herria, un marco en el que sean las instituciones y los agentes sociales del país los que acuerden y establezcan el sistema de protección social más adecuado para la sociedad vasca, algo que -cada vez está más claro- es inútil esperar del Estado español.
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En la dialéctica política de los últimos tiempos, están arreciando los mensajes simplistas en cuanto a la permanente acusación a la coalición NaBai de constituir una coalición nacionalista. ¡Vaya novedad! Que los partidos que la integramos, salvo Batzarre, tenemos en nuestro ideario los principios nacionalistas vascos es tan obvio que quien pretenda con ello aportar una novedad dialéctica cae en el más superficial de los juicios de perogrullo. Es evidente que muchos (no todos) nos sentimos vascos por ser navarros y defendemos el conjunto de nuestra cultura y el derecho que corresponde a esta tierra a decidir libremente nuestro futuro. Y resulta, también, manifiesto en la actuación y definición de los principios inspiradores de NaBai su compromiso por los valores de izquierda que apuestan por la transparencia en la gestión, el respeto a la pluralidad, el fortalecimiento de las garantías públicas y de los derechos ciudadanos, la redistribución de la riqueza y el medio ambiente.
No obstante, quienes permanentemente utilizan la añagaza de la acusación de "ustedes no son de izquierdas, son nacionalistas" para evitar los auténticos debates pendientes en nuestra comunidad y pretender reducir el argumentario a estos simplismos hacen aflorar permanentemente sus propias carencias y contradicciones.
En primer lugar, tan nacionalista es el que defiende la unidad española garantizada por el Ejército como quien aspira a dar pasos, siempre refrendados democráticamente, hacia la articulación política del conjunto del País Vasco. Que los partidos de derechas de nuestra comunidad y los que se definen de izquierdas no lleven en sus siglas y en sus ponencias políticas el término nacionalista no implican que sus actuaciones no se engloben en el seno de directrices profundamente nacionalistas, como son la defensa a ultranza de la unidad española y la negación ideológica de la entidad democrática de las naciones existentes en el seno del Estado español.
Y en segundo lugar, resulta cada vez más evidente que quienes, siguiendo las constantes proclamas de la interesada derecha de Barcina y Sanz, apelan peyorativamente al ser nacionalista de NaBai -lo cual, presuntamente, le inhabilita para el encuentro con el resto de fuerzas nacionalistas españolas- son quienes realmente hacen gala de los usos más mezquinos y deplorables que pueden surgir de los nacionalismos: la exclusión y la marginación.
Resulta un clásico en esta comunidad que la UPN de Yolanda Barcina y Miguel Sanz fijen con claridad y letras mayúsculas su objetivo fundamental constitutivo de actuar al objeto de que el nacionalismo (en referencia al vasco) sea excluido de todas las instituciones. Ello habla por sí solo del modelo de sociedad por el que apuestan y el tipo de nacionalismo que practican: en vez de buscar fórmulas de integración y de cohesión, profundizan en la exclusión y la división. Claros ejemplos los vemos todos los días en la exclusión sistemática de los sindicatos ELA y LAB y en la proliferación de comisiones extraparlamentarias de las que se excluye a NaBai.
Y no es una buena noticia para una integrada gestión de la pluralidad de Navarra y para el avance de los valores propios de la izquierda, que quienes dicen defenderlos caigan acomplejadamente, una y otra vez, en el discurso tejido por la derecha. Sin embargo, ocurre que sólo así pueden justificar pactos ideológicos contra natura como el de UPN-PSN en Navarra o el de PP-PSE en la Comunidad Autónoma Vasca. Es así como finalmente sale triunfante el discurso originario y el objetivo constitutivo de la UPN de Sanz y Barcina: excluir al nacionalismo (en referencia al nacionalismo vasco, por supuesto).
Y entretanto, perpetuar y afianzar en la sociedad los modelos que defiende el neoconservadurismo: una sanidad mixta (en lugar de apostar por la sanidad pública); el debilitamiento persistente del sector público; el cuestionamiento de la UPNA; la represión al euskera; la imprudencia y frivolidad de prácticas como el juego en bolsa con recursos públicos; el abandono de la Navarra rural; el aval del Gobierno de UPN al 99% de los Eres presentados en 2009, y que denota la falta de rigor y la parcialidad con que se tramitan, en virtud de la falta de compromiso de UPN con los trabajadores; una gestión de las políticas y los recursos basada en el clientelismo partidista, en función del color político de las siglas, y no de las necesidades de la ciudadanía, en perjuicio de amplias zonas y sectores de esta comunidad; y un largo etcétera de trato injusto y orientado al beneficio de los más privilegiados en detrimento del conjunto de la ciudadanía, y particularmente de los sectores y colectivos más desfavorecidos y afectados por la situación de crisis económica que atravesamos.
Los hombres y las mujeres de Eusko Alkartasuna tenemos unas profundas convicciones nacionalistas vascas. Y las vamos a seguir teniendo. Un nacionalismo cívico e integrador, respetuoso con la pluralidad y comprometido con los valores sociales de la socialdemocracia moderna. Un nacionalismo que jamás consentirá otra garantía de unidad nacional que las urnas, y dispuesto a encontrarse con quienes antepongan los derechos humanos y políticos, y la convicción en la riqueza que supone la pluralidad de nuestra tierra.
En NaBai convivimos nacionalistas vascos con los que no lo son. Y en esa apuesta de convivencia incluimos, también, a todos aquéllos que, comulgando con los principios del progresismo y de la izquierda, apuesten por un modelo social justo, moderno, avanzado, plural y que amplíe la capacidad de decisión del conjunto de la ciudadanía de Navarra. Sean nacionalistas vascos o nacionalistas españoles.
Coordinador territorial de Eusko Alkartasuna en Nafarroa y co portavoz de NaBai, por Maiorga Ramírez
Pello Urizar Eusko Alkartasunako idazkari nagusiak 2010ean euskal panorama politikoa argituko dela esan du gaur Donostian. Urizarrek iaz gertatutakoari buruzko balantzea egin du eta hasi berri den urte honi begira EAren itxaropenak plazaratu ditu; horren harira nabarmendu duenez, "handira hordago jotzeko unea da: interes politiko partidistak alde batera utzi behar dira gatazkaren konponbideari behin betiko heltzeko".
Bere iritziz, bi faktorek egoera politikoa argitzea ahalbidetuko dute; "batetik, aurten ez da hauteskunderik egongo eta alderdiok presio hori gabe lan egiteko aukera izango dugu; bestetik, Jaurlaritzan izandako aldaketa gauzatu da jada eta badakigu zer eskaintzen digun PSE-PP gobernuak eta zer espero dezakegun".
Gauzak horrela, "handira hordago jotzeko unea da: interes politiko partidistak alde batera utzi behar dira gatazkaren konponbideari behin betiko heltzeko", azpimarratu du. Horregatik, EAk lan hori burutzeko borondate osoa duela adierazi du: "anbiguotasunak baztertu behar ditugu, horrek botoak eman ditzakeelako baina ez diolako ezer onik ekartzen egoera politikoari; autodeterminazio eskubidea eta subiranotasuna bide zibilen eta demokratikoen bidez soilik aldarrikatu behar ditugu; alderdiok ez ditugu iraganeko akatsak errepikatu behar, elkarren arteko errezeloak gaindituz eta galdutako konfiantza berreraikiz, autodeterminazio eskubidearen alde gauden ezkerreko indar abertzale guztiok demokrazian sakondu behar duen bide batean elkar gaitezen, Euskal Herria benetako subiranotasunera eramateko".
Jaurlaritzaren lanari buruzko balantzea
Jaurlaritzak legealdi hasieran egindako lanari buruzko balantzea egiteko orduan, EAko idazkari nagusiak instituzioen eta gizartearen arteko dibortzioa nabarmendu du, abenduko Euskobarometroak agerian utzi zuenez. "Gobernuko alderdiak harritu egin dira eta, egia esan, gogorra izan behar du beren kudeaketa ontzat ematen duten hiritarren kopurua %23 bakarrik dela ikusteak". Urizarren aburuz, penagarria izan da gainera PSE eta PPren erantzuna, "ondo egiten ari direla baina gizarteak ez dituela ulertzen esan baitute; hain daude pozik gobernura iritsi direlako ezen euskal gizartearen gehiengoa ordezkatzen ez dutela ahaztu duten, ez daudelako instituzioetan herri borondateari esker".
EAko buruzagiak Euskal Herria Estatuan botoak irabazteko erabiltzea egotzi die PSOEri eta PPri eta Patxi Lopezen Gobernua ahula dela dagoeneko frogaturik geratu dela salatu du: "PPk bahituta dago eta arazorik garrantzitsuenetan ez da aurrerapausorik emateko gauza izango, ez normalizazio politikoari eta baketzeari dagokienez, ez krisi ekonomikoari dagokionez".
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CARLOS GARAIKOETXEA
Cuando parece evidente que algo se mueve en el entorno de ETA, y más concretamente, cuando destacados dirigentes de la exBatasuna anuncian una apuesta por las vías exclusivamente políticas, (que muchos desearíamos con mayor claridad), las reacciones de las fuerzas políticas y del Gobierno Central, son una vez más contradictorias. Por eso uno no puede menos que evocar la recomendación del tan recordado Mario Onaindia cuando años atrás enunciara una de sus originales formulaciones: «Hay que hacer política en este país como si ETA no existiera».
Desgraciadamente ETA existe y algunos utilizan la existencia de ETA como un motivo importante de su quehacer político. Entre otros, como veremos, el Gobierno español dirigido por los compañeros de partido de Mario. Claro que, siendo este país tan complicado políticamente, a Onaindia tampoco le podía resultar fácil acertar. Al igual que cuando anunciaba en la campaña pro Estatuto hace treinta años aquel eslogan electoral «El Estatuto, un marco autónomo de lucha de clases», y aún hoy, se siguen discutiendo las competencias de empleo y treinta y tantas cosas más.
El secretario general de Eusko Alkartasuna, Pello Urizar, mostró ayer la convicción de su partido de que «antes o después llegaremos a una confrontación con el Estado, una confrontación democrática y que será solamente política». Si este paso tuviera consecuencias como una posible acción de la Audiencia Nacional, Urizar asumió que «tendremos que aceptarlo».
En una entrevista en Euskadi Irratia, en la que el líder de EA volvió a apostar claramente por «el trabajo en común entre independentistas», le preguntaron sobre las menciones a su partido en el auto del juez Baltasar Garzón que decretó el encarcelamiento de Arnaldo Otegi, Rafa Díez, Sonia Jacinto, Miren Zabaleta y Arkaitz Rodríguez. Urizar recordó que el contenido de los autos de Garzón no es un dato desdeñable. Según señaló textualmente, «por lo que nos cuentan, aparecer en los autos de Garzón no suele ser gratuito. Veremos si tiene consecuencias o no, pero lo que tenemos claro es que, y EA lo ha dicho históricamente, antes o después llegaremos a una confrontación con el Estado, una confrontación democrática y que será solamente política. Mientras sigamos en esa vía, si nos llega algo de la mano de Garzón o de algún otro, tendremos que aceptarlo».
Urizar manifestó, respecto a una posible confrontación con el Estado, que existen «dos opciones»: «admitir» el actual estatus o «avanzar, intensificar la tensión y posibilitar la confrontación institucional o de otro tipo». «Desgraciadamente, creo que va a ser así, porque desde Madrid nunca van a aceptar el derecho de Euskal Herria a ser una nación». Precisó que para la confrontación institucional es necesario conseguir primero una mayoría, y en cuanto a la confrontación en la calle puso como ejemplo la que desarrolló el movimiento insumiso al servicio militar español en los años 80.
Urizar defendió nuevamente «el trabajo en común entre independentistas», y explicó que su partido ya ha hecho públicos «los mínimos» para emprender esa tarea y que la izquierda abertzale, «por lo menos en gran parte», puso sus condiciones en la declaración de Altsasu. Así, indicó que ahora están «a la espera» de que el resto de partidos, sindicatos y agentes sociales «hagan lo mismo para poder entrar ya en concreciones». En cuanto a ETA, señaló su deseo de que «deje la política en manos de los políticos» y que «sólo entre en asuntos técnicos» derivados del desarme. Reiteró que el acuerdo sólo es posible desde la utilización exclusiva de «medios políticos y pacíficos», como «hemos dicho desde el primer día».