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		<title>Mis relatos m&#225;s chungos...</title>
		<link>http://www.cuadernosciudadanos.net/relatoschungos</link>
		<description>Soy un apasionado del cine de terror, as&#237; como de todas las historias que me hagan estremecer.</description>
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			<title>Posesion demoniaca</title>
			<link>http://sopelana.hiritarrok.net/relatoschungos/2006/07/08/posesion-demoniaca/</link>
			<pubDate>Sat, 08 Jul 2006 12:18:25 +0000</pubDate>
						<category domain="main">General</category>			<guid isPermaLink="false">2034@http://www.cuadernosciudadanos.net</guid>
			<description>Este relato es cierto y la verdad es que acontecio en diferentes lugares dentro de mi Pais Chile como en la argentina.mi padre es Obispo y en los viajes que le toca hacer al extranjero me toco acompa&#241;arle en calidad de Video Camarografo. estas son experiencias re fuertes al ver como de pronto una persona se transforma de un segundo a otro , ojos desorbitados, arrastrandose por el suelo con movimientos Serpenteales , gritando y blasfemando en contra de Dios, luego hablando Distintos Idiomas extra&#241;os y manifestaciones terrorificas. es realmente tenebroso. les cuento esto para que sepan que esto es real, de hecho tengo evidencia filmica del aconteciomiento. el consejo es para quienes creen tener autoridad para hechar y o expulsar demonios, quien lo haga debe estar re preparado y en sintonia con Dios de lo contrario sera peor puesto a que estos espiritus saben con contra quien luchan, conocen todos los secretos mas ocultos de quien los desafia.si tienen alguna falta les aseguro que seran poseidos ellos mismos. espero haber contribuido con este relato hasta pronto... Neil Torres en la web www.relatoscortos.com</description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style='float: left;padding-right: 5px; padding-bottom: 5px;'><img src='http://sopelana.hiritarrok.net/relatoschungos/media/Image/relatoschungos/2034.jpg'></div>Este relato es cierto y la verdad es que acontecio en diferentes lugares dentro de mi Pais Chile como en la argentina.<br><br>mi padre es Obispo y en los viajes que le toca hacer al extranjero me toco acompa&#241;arle en calidad de Video Camarografo. estas son experiencias re fuertes al ver como de pronto una persona se transforma de un segundo a otro , ojos desorbitados, arrastrandose por el suelo con movimientos Serpenteales , gritando y blasfemando en contra de Dios, luego hablando Distintos Idiomas extra&#241;os y manifestaciones terrorificas. <br>es realmente tenebroso. les cuento esto para que sepan que esto es real, de hecho tengo evidencia filmica del aconteciomiento. el consejo es para quienes creen tener autoridad para hechar y o expulsar demonios, quien lo haga debe estar re preparado y en sintonia con Dios de lo contrario sera peor puesto a que estos espiritus saben con contra quien luchan, conocen todos los secretos mas ocultos de quien los desafia.<br><br>si tienen alguna falta les aseguro que seran poseidos ellos mismos. <br><br>espero haber contribuido con este relato hasta pronto... <br><br><br>Neil Torres en la web www.relatoscortos.com]]></content:encoded>
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			<title>As&#237; comienza "Milenio 3, El Libro" </title>
			<link>http://sopelana.hiritarrok.net/relatoschungos/2006/06/08/asi-comienza-milenio-3-el-libro/</link>
			<pubDate>Thu, 08 Jun 2006 18:03:37 +0000</pubDate>
						<category domain="main">General</category>			<guid isPermaLink="false">1230@http://www.cuadernosciudadanos.net</guid>
			<description>Estudio Central de Radio Madrid,Cadena SER - 1 de junio de 2002. 22.00 horasDebi&#243; de ser algo similar a lo que confiesan algunas personas:E. C. M., Experiencias Cercanas a la Muerte.No vi el t&#250;nel de luz prodigiosa aunque ciertamente vi una luz roja, ni a unos seres lejanos que me ense&#241;aban la palma de la mano indicando que a&#250;n no era mi momento de pasar a la otra orilla aunque realmente s&#237; vi seres que las agitaban nerviosos indic&#225;ndome algo con gran desesperaci&#243;n. Eran las caras aterrorizadas de Carmen, de los t&#233;cnicos, de todo el equipo, mir&#225;ndome con ojos como platos y queriendo hacerme comprender que se hab&#237;a borrado, esfumado, aniquilado, todo el material con el que iba a empezar Milenio 3. Era el primer programa. Y acababan de sonar los pitos de las diez: el momento en que ten&#237;amos que entrar al ruedo de las ondas.&#171;Esto no me puede estar pasando a m&#237;&#187;, pens&#233; notando que el coraz&#243;n se me iba deteniendo poco a poco. &#171;&#161;Con todo lo que hab&#237;amos preparado como introducci&#243;n! &#161;Si el programa entero se basa en eso! &#191;Qu&#233; hacemos ahora?&#187;.&#8212;&#161;Arr&#225;ncate, Iker! &#161;Arr&#225;ncate ya!... &#8212;entend&#237; leyendo los labios de mis compa&#241;eros al otro lado del cristal.Previamente, unos dos minutos antes de esta escena de aut&#233;ntico terror al menos para quien esto escribe, hab&#237;a llamado Antonio Garc&#237;a Ferreras, el dire, para regalarme un &#171;Estoy ansioso para escuchar tu inicio. Seguro que la cosa sale genial&#187;&#8230;Sigue leyendo el pr&#243;logo...http://www.ikerjimenez.com/especiales/milenio3/prologo.htm</description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style='float: left;padding-right: 5px; padding-bottom: 5px;'><img src='http://sopelana.hiritarrok.net/relatoschungos/media/Image/relatoschungos/1230.bmp'></div>Estudio Central de Radio Madrid,<br>Cadena SER - 1 de junio de 2002. 22.00 horas<br><br><br>Debi&#243; de ser algo similar a lo que confiesan algunas personas:<br><br>E. C. M., Experiencias Cercanas a la Muerte.<br><br><br>No vi el t&#250;nel de luz prodigiosa aunque ciertamente vi una luz roja, ni a unos seres lejanos que me ense&#241;aban la palma de la mano indicando que a&#250;n no era mi momento de pasar a la otra orilla aunque realmente s&#237; vi seres que las agitaban nerviosos indic&#225;ndome algo con gran desesperaci&#243;n. Eran las caras aterrorizadas de Carmen, de los t&#233;cnicos, de todo el equipo, mir&#225;ndome con ojos como platos y queriendo hacerme comprender que se hab&#237;a borrado, esfumado, aniquilado, todo el material con el que iba a empezar Milenio 3.<br> <br><br>Era el primer programa. Y acababan de sonar los pitos de las diez: el momento en que ten&#237;amos que entrar al ruedo de las ondas.<br><br><br>&#171;Esto no me puede estar pasando a m&#237;&#187;, pens&#233; notando que el coraz&#243;n se me iba deteniendo poco a poco. &#171;&#161;Con todo lo que hab&#237;amos preparado como introducci&#243;n! &#161;Si el programa entero se basa en eso! &#191;Qu&#233; hacemos ahora?&#187;.<br><br>&#8212;&#161;Arr&#225;ncate, Iker! &#161;Arr&#225;ncate ya!... &#8212;entend&#237; leyendo los labios de mis compa&#241;eros al otro lado del cristal.<br><br><br>Previamente, unos dos minutos antes de esta escena de aut&#233;ntico terror al menos para quien esto escribe, hab&#237;a llamado Antonio Garc&#237;a Ferreras, el dire, para regalarme un &#171;Estoy ansioso para escuchar tu inicio. Seguro que la cosa sale genial&#187;&#8230;<br><br><br>Sigue leyendo el pr&#243;logo...<br>http://www.ikerjimenez.com/especiales/milenio3/prologo.htm<br>]]></content:encoded>
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			<title>En la cripta</title>
			<link>http://sopelana.hiritarrok.net/relatoschungos/2006/05/30/en-la-cripta/</link>
			<pubDate>Tue, 30 May 2006 11:16:08 +0000</pubDate>
						<category domain="main">General</category>			<guid isPermaLink="false">956@http://www.cuadernosciudadanos.net</guid>
			<description>Nada m&#225;s absurdo, a mi juicio, que esa t&#243;pica asociaci&#243;n entre lo hogare&#241;o y lo saludable que parece impregnar la psicolog&#237;a de la multitud. Mencione usted un buc&#243;lico paraje yanqui, un grueso y chapucero enterrador de pueblo y un descuidado contratiempo con una tumba, y ning&#250;n lector esperar&#225; otra cosa que un relato c&#243;mico, divertido pero grotesco. Dios sabe, empero, que la prosaica historia que la muerte de George Birch me permite contar tiene, en s&#237; misma, ciertos elementos que hacen que la m&#225;s oscura de las comedias resulte luminosa. Birch qued&#243; impedido y cambi&#243; de negocio en 1881, aunque nunca comentaba el asunto si es que pod&#237;a evitarlo.Sigue en: http://blugosi.freeprohost.com/cripta.htm</description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style='float: left;padding-right: 5px; padding-bottom: 5px;'><img src='http://sopelana.hiritarrok.net/relatoschungos/media/Image/relatoschungos/956.jpg'></div>Nada m&#225;s absurdo, a mi juicio, que esa t&#243;pica asociaci&#243;n entre lo hogare&#241;o y lo saludable que parece impregnar la psicolog&#237;a de la multitud. Mencione usted un buc&#243;lico paraje yanqui, un grueso y chapucero enterrador de pueblo y un descuidado contratiempo con una tumba, y ning&#250;n lector esperar&#225; otra cosa que un relato c&#243;mico, divertido pero grotesco. Dios sabe, empero, que la prosaica historia que la muerte de George Birch me permite contar tiene, en s&#237; misma, ciertos elementos que hacen que la m&#225;s oscura de las comedias resulte luminosa. Birch qued&#243; impedido y cambi&#243; de negocio en 1881, aunque nunca comentaba el asunto si es que pod&#237;a evitarlo.<br><br>Sigue en: http://blugosi.freeprohost.com/cripta.htm]]></content:encoded>
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			<title>Historia del miedo - Una entrevista con la catedr&#225;tica Joanna Bourke </title>
			<link>http://sopelana.hiritarrok.net/relatoschungos/2006/05/24/historia-del-miedo-una-entrevista-con-la-catedrati/</link>
			<pubDate>Wed, 24 May 2006 17:03:53 +0000</pubDate>
						<category domain="main">General</category>			<guid isPermaLink="false">824@http://www.cuadernosciudadanos.net</guid>
			<description>Por Michael O&#8217;Connor Traducido por: Abigail Schteinman Seg&#250;n dijera el archidi&#225;cono R.H. Charles en 1931: puede que la ciencia haya desenmascarado muchas supersticiones de la Alta Edad Media y descubierto la falsedad de la magia secular y religiosa del pasado y del presente, pero en su lugar ha introducido gran cantidad de inquietudes nuevas que nos acosan desde la cuna hasta la tumba&#8221; &#8211; Fear: A Cultural History, por la Profesora Joanna Bourke [P&#225;g.5]En 1862 Duchenne de Boulogne, un neurofisi&#243;logo pionero franc&#233;s, public&#243; un libro titulado The Mechanism of Human Facial Expression. Constituye una investigaci&#243;n notable, donde toma la cara de un hombre de edad anestesiado y a trav&#233;s de descargas el&#233;ctricas intenta reproducir diversas emociones. Con varios m&#250;sculos contra&#237;dos, el retrato emocional del miedo que produjo y fotografi&#243; llam&#243; tanto la atenci&#243;n a la vez que hizo reflexionar. Seg&#250;n Duchenne, la cara reflejaba las emociones en forma directa (por lo que una cara malvada indicaba asimismo mal car&#225;cter). Esto ocurr&#237;a en paralelo a Darwin proponiendo argumentos a favor de la evoluci&#243;n y de los &#8220;principios de la expresi&#243;n&#8221;, quien adem&#225;s sosten&#237;a que la cara del miedo ten&#237;a atributos que favorec&#237;an la supervivencia (los ojos abiertos de par en par con las cejas en alto permit&#237;an al individuo mirar a su alrededor con mayor rapidez). La catedr&#225;tica Joanna Bourke, en su &#250;ltimo libro, Fear: A Cultural History, toma este debate a modo de introducci&#243;n a un tema profundo, se&#241;alando que mientras los expertos podr&#237;an estar de acuerdo sobre el aspecto de la cara del miedo, no nos han ense&#241;ado mucho en lo que respecta a la definici&#243;n del miedo y las consecuencias del mismo. Uno puede imaginarse que la idea para esta fascinante investigaci&#243;n ha surgido de alguna manera a ra&#237;z de la observaci&#243;n de nuestro mundo en pos de los eventos del 09/11, sin embargo la inspiraci&#243;n ha sido m&#225;s hist&#243;rica. Bourke, profesora conferenciante en Birbeck Collage, Universidad de Londres, explica que &#8220;(el libro) iba en principio a tratarse sobre la historia de las emociones de forma general: miedo, ira, odio, celos, amor, etc. Cierta intranquilidad con respecto a mis libros anteriores, que miraban a algunos de los momentos m&#225;s traum&#225;ticos de la historia moderna a trav&#233;s de una &#243;ptica marcadamente fr&#237;a, me hizo interesarme por la historia de las emociones. Me pas&#233; una d&#233;cada leyendo las cartas y diarios de hombres y mujeres en o en las proximidades del frente de guerra, y a&#250;n as&#237; no hab&#237;a logrado tratar el tema de las emociones. Me convenc&#237; que era una falta com&#250;n de la mayor&#237;a de los dem&#225;s libros de historia que estaba leyendo: a los historiadores les encanta hablar sobre las respuestas l&#243;gicas, las &#8220;econom&#237;as morales&#8221; y la causalidad, y se sienten menos c&#243;modos con la irracionalidad, una caracter&#237;stica a menudo atribuida a las emociones&#8221;. El libro examina los temores preponderantes vividos y documentados en Gran Breta&#241;a y Estados Unidos (incluye adem&#225;s a Irlanda y a Australia), durante el transcurso de los &#250;ltimos 150 a&#241;os. Comenzando en 1860 con los experimentos de Duchenne de Boulogne y concluyendo a la fecha con reflexiones sobre la &#8220;guerra contra el terror&#8221;, el libro es una mina de oro en episodios que hacen reflexionar. El enfoque cronol&#243;gico le ha permitido a Bourke tomar una perspectiva que brinda comparaciones fascinantes entre los miedos que dominaban a la sociedad del siglo XIX y la contempor&#225;nea. Bourke comenta, como ejemplo, que &#8220;durante el siglo XIX, los temores relacionados a la muerte inminente estaban estrechamente vinculados con los miedos acerca de cualquier tipo de vida despu&#233;s de la muerte eventual as&#237; como relacionados con la inquietud sobre el diagn&#243;stico correcto del deceso (o dicho de otra manera: que conduciera a un entierro prematuro). En nuestro tiempo, por lo contrario, tendemos a preocuparnos mucho m&#225;s sobre el hecho que nos obliguen a permanecer vivos m&#225;s de lo debido (deneg&#225;ndonos la oportunidad de &#180;morir con dignidad&#180;). Es el personal m&#233;dico, en vez de los cl&#233;rigos, el que preside cada vez m&#225;s sobre el terror a la muerte. Los debates actuales sobre la eutanasia y la muerte asistida est&#225;n relacionados con estos cambios&#8221;. &#191;Hasta qu&#233; punto puede Fear: A Cultural History [Historia Cultural del Miedo] considerarse complemento de sus libros anteriores? &#8220;Hasta cierta medida, el libro sobre el Miedo complementa a An Intimate History of Killing [&#8220;Historia Profunda del Asesinato&#8221;]. Una de las cr&#237;ticas a las que tuve que hacer frente con el libro anterior fue que hice demasiado hincapi&#233; en los placeres de asesinar durante tiempos de guerra (el regocijo, la excitaci&#243;n, y la alegr&#237;a pura que muchos de los combatientes demostraban justo despu&#233;s de una carnicer&#237;a brutal. Hasta cierto punto, acept&#233; la cr&#237;tica). Mi defensa fue que un libro anterior a An Intimate History of Killing hab&#237;a abordado los horrores de la guerra en forma expl&#237;cita [el t&#237;tulo de este libro anterior lo describe todo: Dismembering the Male: Men&#180;s Bodies, Britain and the Great War: &#8220;Desmembrando al hombre: los cuerpos de los hombres, Gran Breta&#241;a y la Primera Guerra Mundial&#8221;]. De todas formas, el libro del Miedo es mucho m&#225;s que un &#8220;complemento&#8221;: s&#243;lo tres de sus once cap&#237;tulos se tratan de las sociedades en tiempo de guerra. El libro del Miedo toca temas variados como las fobias, el miedo a Dios y a la muerte, las pesadillas, las preocupaciones infantiles, la enfermedad, el crimen y el terrorismo&#8221;. Cuando estaba haciendo sus investigaciones para An Intimate History of Killing, Bourke se top&#243; con cualquier cantidad de material honesto en la forma de diarios y cartas de hombres y mujeres que hab&#237;an estado involucrados en la Primera Guerra Mundial. Cabe preguntar qu&#233; tan confiable como fuente es este material de primera mano cuando se est&#225; tratando con una emoci&#243;n tan compleja, una emoci&#243;n que culturalmente tanta gente niega tener. &#191;C&#243;mo se encuentran relatos honestos cuando, por ejemplo, ha habido generaci&#243;n tras generaci&#243;n de brit&#225;nicos a quienes se les ha ense&#241;ado a poner buena cara al mal tiempo? Bourke rechaza esta afirmaci&#243;n: &#8220;La idea de que los brit&#225;nicos ocultan los sentimientos es rid&#237;cula. Son un pueblo emocional, aunque quiz&#225;s lo demuestren de una manera diferente. El problema con las fuentes es que eran muchas, no pocas. Las emociones se encuentran por doquier. El miedo se menciona constantemente: en cartas, diarios, informes oficiales, peri&#243;dicos, obras de teatro, novelas, pel&#237;culas, documentos parlamentarios, memorias e incluso recopilaciones estad&#237;sticas (como por ejemplo el Archivo de Observaci&#243;n de Masas del condado ingl&#233;s de Sussex). La cantidad enorme de material me oblig&#243; a identificar algunos de los &#8220;grandes miedos&#8221; de cada periodo, en lugar de intentar ver todos los miedos (una misi&#243;n imposible). Esto quiere decir obviamente que tuve que dejar de lado algunos de estos &#8220;miedos&#8221; (miedo al dentista, por ejemplo) pero, al final, realmente significa que los lectores pueden examinar los cambios con respecto a lo que vamos temiendo con el transcurso del tiempo, y establecer las razones de ello&#8221;. Definici&#243;n del MiedoLa investigaci&#243;n de la historia cultural de una emoci&#243;n, tal como el miedo, es en gran medida una tarea m&#225;s compleja que la de analizar eventos hist&#243;ricos espec&#237;ficos. Para comenzar, &#191;podemos estar seguros de que la denominaci&#243;n de &#8220;miedo&#8221; de una persona en un per&#237;odo hist&#243;rico es la misma que la de su predecesor? &#191;Cu&#225;l es la diferencia entre miedo y furia, ya que muy a menudo comparten las mismas caracter&#237;sticas (pi&#233;nsese por ejemplo en las manos temblorosas de alguien infundido por el temor y las de alguien consumido por la furia)? Bourke est&#225; bien consciente de estas preguntas, las que aborda en forma directa: &#8220;Lo que la gente asegura &#8220;temer&#8221; en un periodo o en otro resulta significativo, y esto es lo que hace el libro. Definir categ&#243;ricamente el &#8220;miedo&#8221; desde el principio no sirve (desde mi punto de vista). A los psic&#243;logos evolucionistas les encanta hacer esto, claro, porque tratan de se&#241;alar ese &#8220;algo&#8221; biol&#243;gico, esencial, subyacente, que es el miedo. Nunca estuve de acuerdo con este parecer, y he publicado un art&#237;culo que presenta mi respuesta a esta dicotom&#237;a esencialista/constructivista [ver la revista History Workshop, 2003]&#8221;. Bourke contin&#250;a: &#8220;Distinguir entre el miedo y las dem&#225;s emociones es algo incierto, una cuesti&#243;n dif&#237;cil. &#191;En qu&#233; se diferencia el miedo del temor, la consternaci&#243;n o la sorpresa? El enojo, el disgusto, el odio y el horror contienen todos elementos del miedo. Se pueden entender los celos como miedo a perder a la pareja de uno, los sentimientos de culpa como miedo al castigo de Dios; la verg&#252;enza como miedo a la humillaci&#243;n. Una historia de miedo no resultar&#237;a nunca indomable si todos los estados emocionales negativos fueran clasificados como &#8220;verdaderos&#8221; estados de miedo. Mi soluci&#243;n ha sido por lo tanto afirmar que cada vez que alguien en el pasado empleaba una &#8220;palabra relacionada con el miedo&#8221; (es decir: asustado, temeroso, aterrorizado, etc.), se refer&#237;a al miedo. Las preguntas esenciales son: &#191;c&#243;mo se utilizaba la palabra &#8220;miedo&#8221; en ese contexto cultural? Y &#191;cu&#225;les eran las normas sociales en cuanto a la expresi&#243;n del miedo?&#8221;. Temer Es HumanoEl miedo es una emoci&#243;n humana, pero culturalmente, tal como podr&#237;a esperarse si se fija uno en la historia, su definici&#243;n y aceptaci&#243;n por parte de la sociedad ha sido diferente dependiendo del sexo de la persona que lo viviera. Bourke se&#241;ala que &#8220;los estereotipos del sexo relacionados al miedo (as&#237; como a todas las emociones) est&#225;n a&#250;n firmemente afianzados. Uno de los descubrimientos que hice mientras escrib&#237;a el libro fue que los hombres y las mujeres ten&#237;an la tendencia a reaccionar de maneras muy diferentes a la pregunta &#8220;&#191;cu&#225;les son las cosas que te infunden miedo?&#8221; o &#8220;&#191;qu&#233; cosas te asustan?&#8221;. Lo m&#225;s predecible era que los hombres respondieran con frases similares a &#8220;Le tengo miedo a&#8230;&#8221; (es decir, &#8220;Me da miedo volar, le tengo miedo a las ara&#241;as, temo a la muerte&#8221;). Por lo contrario, las mujeres eran m&#225;s propensas a responder con frases como &#8220;Temo por&#8230;&#8221; (por ejemplo: &#8220;Temo por mis hijos, mi marido, los pobres en &#193;frica&#8221;)&#8221;. La manera por la cual los sexos tradicionalmente tratan con el miedo ha sido diferente, y a la vez reveladora. Mientras investigaba los efectos f&#237;sicos del miedo, Bourke encontr&#243; un fascinante estudio de la Segunda Guerra Mundial, Psychiatric Casualties in a Women&#180;s Service [&#8220;V&#237;ctimas psiqui&#225;tricas en un batall&#243;n femenino&#8221;], el que contrarrestaba los estereotipos tradicionales que suger&#237;an que los hombres dominaban mejor el miedo: &#8220;Las mujeres en las Fuerzas A&#233;reas durante la Segunda Guerra Mundial estaban menos propensas a sufrir des&#243;rdenes hist&#233;ricos porque eran precisamente emocionalmente mucho m&#225;s expresivas. Debido a que mostraban sus miedos m&#225;s abiertamente y hablaban sobre ellos, sent&#237;an menos necesidad de &#8220;ocultar&#8221; el miedo detr&#225;s de s&#237;ntomas f&#237;sicos. Tal como un investigador redactara en 1945: &#8220;las emociones femeninas, reconocidas y permitidas socialmente, dan lugar a la expresi&#243;n m&#225;s directa de las dificultades emocionales y adaptativas, y esto vuelve superfluos los s&#237;ntomas f&#237;sicos inoportunos y prolongados. Los hombres, por otra parte, se someten a un c&#243;digo social y emocional m&#225;s severo. Tienen, por lo tanto, mayor necesidad de mantener la autoestima por medio de la formaci&#243;n de una careta o un mecanismo de escape&#8221;. En particular un tipo de miedo, experimentado predominantemente por las mujeres, ser&#225; el tema principal del pr&#243;ximo libro de Bourke: la historia de las violaciones. &#8220;Una de las partes del libro del Miedo analiza el miedo al crimen y, en particular, el miedo que la mayor&#237;a de las mujeres tiene de ser violadas. La resistencia mostrada por tantas v&#237;ctimas de violaciones me anim&#243; enormemente, as&#237; como las maneras creativas que utilizaban para asegurarse de que el perpetrador no fuera a &#8220;salirse con la suya&#8221;. Me llam&#243; la atenci&#243;n la relativa ausencia de investigaci&#243;n acad&#233;mica seria sobre las violaciones y los violadores. A&#250;n sabemos muy poco sobre estos &#8220;Otros&#8221; peligrosos. Nuestra ignorancia est&#225; basada en el miedo. Todo el tema de agresi&#243;n sexual est&#225; caracterizado por una profunda inquietud sobre hablar honestamente sobre las complejidades de nuestra propia sexualidad y la de los dem&#225;s. Esto no es tan s&#243;lo &#8220;pol&#237;ticamente correcto&#8221;, pero un horror muy v&#225;lido de justificar a los perpetradores por sus actos traumatizantes y aborrecibles&#8221;. &#8220;Como resultado de esto&#8221; contin&#250;a &#8220;de todas formas, se tiende a realizar serios debates en peri&#243;dicos profesionales muy especializados, frecuentemente asociados con la pol&#237;tica penal o la gerencia psiqui&#225;trica. El p&#250;blico general inteligente se ve expuesto a los debates en tres foros principales: el primero son los relatos sensacionalistas de las primeras p&#225;ginas de nuestros peri&#243;dicos; la segunda fuente de conocimiento con respecto a los violadores est&#225; radicada en la ciencia popular: durante los &#250;ltimos a&#241;os, la misma ha estado dominada por los argumentos injustos por parte de los psic&#243;logos evolucionistas, tales como R. Thornhill y C.T. Palmer. De acuerdo a su libro, A Natural History of Rape: Biological Bases of Sexual Coercion (2000) [&#8220;Una historia natural de la violaci&#243;n sexual: las bases biol&#243;gicas del abuso sexual&#8221;, 2000], la violaci&#243;n es un mecanismo heredado que aumentaba el &#233;xito reproductor de nuestros ancestros. Es una discusi&#243;n que amenaza con absolver a los violadores de sus actos a la vez que trivializa la acci&#243;n en s&#237;. La fuente final desencadena directamente de la pol&#233;mica feminista de las d&#233;cadas de los 70 y 80. Mientras que la investigaci&#243;n feminista es generalmente una de las ramas de an&#225;lisis m&#225;s vivaces y sofisticadas, y de la cual obtengo toda la informaci&#243;n para mi obra, a la hora de examinar lo que debe estar clasificado como uno de los miedos m&#225;s significantes experimentados por las mujeres de hoy en d&#237;a (el abuso sexual), se encuentra muy influenciado por las acusaciones infundadas en contra de los &#8220;hombres&#8221;, ya sea porque violan, fantasean con violar, o se benefician con la cultura del abuso sexual. Incluso los que escriben y desean guardar distancia de los discursos esencialistas hostiles a los hombres y que insisten que el cuerpo masculino se encuentra intr&#237;nsicamente preparado para violar, sienten que es todav&#237;a necesario dedicar espacio considerable a los argumentos de Sheila Brownmiller o Andrea Dworkin&#8221;. La publicaci&#243;n del libro est&#225; programada para 2006, y pondr&#225;, as&#237; espera, &#8220;a estos violadores en su contexto hist&#243;rico. Es importante destacar que esto constituye una historia de los violadores en Gran Breta&#241;a, Estados Unidos y Australia en el siglo XIX. El &#233;nfasis en sus historias desnaturaliza los actos de violencia sexual y nos permite ver maneras de comprender y tratar con actos violentos que compiten entre ellas. A pesar de que las historias relatadas por perpetradores de violencia sexual masculinos y femeninos pueden resultar dolorosas de leer, y muchas veces incluso vergonzosas y espantosas de contemplar, es todav&#237;a importante escuchar la voz de los violadores, buscar su historia, si queremos imaginarnos un mundo libre de violencia sexual no deseada&#8221;. El Alarmismo: los Medios de Comunicaci&#243;n y el Uso del MiedoMientras que Bourke no dedica ning&#250;n cap&#237;tulo espec&#237;fico al an&#225;lisis del papel que los medios de comunicaci&#243;n desempe&#241;aron en la creaci&#243;n de ya sea el miedo o la inquietud, sigue siendo protagonista en gran parte del libro. Bourke est&#225; de acuerdo con que &#8220;una parte del libro trata sobre el papel que los medios de comunicaci&#243;n han desempe&#241;ado en incitar miedos, aunque a menudo no preciso que el elemento causal son los mismos medios de comunicaci&#243;n (por ejemplo, en mi secci&#243;n sobre el p&#225;nico por el SIDA, fueron los peri&#243;dicos los que echaron le&#241;a al carb&#243;n). Debemos recordar, sin embargo, que los medios de comunicaci&#243;n no han sido siempre la fuente principal de p&#225;nico. En realidad comenz&#243; a hacerlo a diestra y a siniestra despu&#233;s de 1885, con el art&#237;culo period&#237;stico de Stead titulado Maiden Tribute of Modern Babilon[(Primer Tributo a Babilonia Moderna], que es el primer ejemplo de p&#225;nico moral sobre abuso sexual infantil que crearon las historias period&#237;sticas. En los tiempos modernos, el alarmismo sensacionalista es obviamente ubicuo, pero los consumidores no somos s&#243;lo recipientes vac&#237;os que aceptamos estas historias de espanto: nos creemos unas y otras no. Lo que resulta interesante es precisamente cu&#225;les historias de miedo &#8220;encienden el bot&#243;n&#8221; del miedo. Los p&#225;nicos morales sobre el abuso sexual infantil son un ejemplo. Existieron p&#225;nicos evidentes sobre el abuso sexual infantil en la d&#233;cada de los ochenta, entre 1947-54, y en 1980. A&#250;n as&#237;, los periodistas publicaron historias de espanto de ni&#241;os abusados sexualmente fuera de estos periodos, pero el miedo no encontr&#243; mucho eco dentro de las sociedades, lo que no llev&#243; a un &#8220;p&#225;nico&#8221; generalizado. Dicho de otra forma, lo que resulta interesante no son tanto las noticias sensacionalistas, sino c&#243;mo y por qu&#233; este tipo de noticias son efectivas en un periodo y no en otro&#8221;. Uno de los m&#225;s famosos estallidos modernos de p&#225;nico estuvo conectado al alarmismo infundido por los medios de comunicaci&#243;n, originado por la parodia radiof&#243;nica La Guerra de los Mundos de Orson Welles (1938). Curiosamente, un brote de p&#225;nico similar ya hab&#237;a tenido lugar en 1926, cuando la cadena brit&#225;nica BBC emiti&#243; una obra de radio creada por un tal F. Knox. Muchos de los elementos eran los mismos: el uso falso del conocido formato de las noticias sumado a un tono de p&#225;nico creciente en la voz del presentador. Los efectos fueron similares y el p&#225;nico cundi&#243; a trav&#233;s de todo el Reino Unido. De todas formas, lo que llama la atenci&#243;n es que, al contrario de La Guerra de los Mundos, esta hubiera desaparecido de la memoria popular. Bourke comenta: &#8220;Creo que la ola de p&#225;nico que Welles caus&#243; a trav&#233;s de la radio ha eclipsado la que ocasion&#243; Knox. Despu&#233;s de todo, m&#225;s de un mill&#243;n de estadounidenses se vieron afectados durante la &#250;ltima ola de p&#225;nico (muchos m&#225;s que en 1926). De todas formas, exist&#237;a adem&#225;s otra raz&#243;n: en 1926, hab&#237;a un palpable sentimiento de verg&#252;enza: todos quer&#237;an olvidarse del hecho tan pronto como fuera posible. En Estados Unidos, por lo contrario, aunque se pudiera hablar sobre la verg&#252;enza, otros grupos dentro de la sociedad se sirvieron en muchos sentidos del p&#225;nico para reafirmar su propio estatus (superior). Los soci&#243;logos se vieron involucrados, preparando elaboradas teor&#237;as sobre la psicolog&#237;a de multitudes. Se dio una profesionalizaci&#243;n del p&#225;nico en 1938 que no exist&#237;a en 1926&#8221;. La Segunda Guerra Fr&#237;a&#8220;[Los terroristas] se atreven a m&#225;s, se sirven de las m&#225;s terribles armas que pueda ofrecer la ciencia moderna, y el mundo se ve hoy en d&#237;a amenazado por nuevas fuerzas, las cuales, si se desencadenaran imprudentemente, podr&#237;an llegar a causar la destrucci&#243;n mundial&#8221; [El Miedo: Una Historia Cultural, P&#225;g.364 de la versi&#243;n inglesa]. La cita precedente no es de Donald Rumsfeld instruy&#233;ndonos sobre la naturaleza de la nueva &#8220;guerra mundial contra el terror&#8221;, sino m&#225;s bien las observaciones de un agente de polic&#237;a brit&#225;nico en 1889, en respuesta a varias &#8220;organizaciones criminales&#8221; involucradas en intentos de asesinatos pol&#237;ticos. El terrorismo ser&#225; el foco de una nueva guerra fr&#237;a, tal como argumenta Bourke en su libro, pero no resulta para nada una novedad. El miedo al terrorismo ha estado generalizado desde al menos la d&#233;cada de los setenta. Entre 1977 y 1978, como menciona el libro de Bourke, entre el 85 y el 90% de la poblaci&#243;n de Estados Unidos y Gran Breta&#241;a consideraba al terrorismo como un problema muy serio. Entre los historiadores que Bourke cita como influencias se encuentran Eric Hobsbawm (al igual que ella, de Birbeck, Universidad de Londres), y el difunto E. P. Thompson, ambos historiadores de renombre internacional quienes, seg&#250;n Bourke, &#8220;amalgaman el rigor intelectual con el compromiso pol&#237;tico y el br&#237;o&#8221;. El Miedo: Una Historia Cultural contiene una parte considerable de compromiso pol&#237;tico y br&#237;o, sin rehuir de los miedos contempor&#225;neos. Destaca asimismo que &#8220;a pesar de que s&#243;lo diecisiete personas perdieran la vida a causa de actos terroristas en Estados Unidos entre 1980 y 1985, el peri&#243;dico New York Times public&#243; un promedio de cuatro art&#237;culos sobre el terrorismo en cada edici&#243;n. Entre 1989 y 1992, s&#243;lo treinta y cuatro estadounidenses murieron como consecuencia de actos terroristas en el mundo, pero m&#225;s de 1300 libros fueron catalogados bajo el rubro de &#8220;Terroristas&#8221; o &#8220;Terrorismo&#8221; en las bibliotecas estadounidenses&#8221; [P&#225;g.365 de la edici&#243;n inglesa]. Uno de los efectos primordiales del 11 de septiembre es que le ha concedido una cara parad&#243;jicamente tranquilizadora a este miedo. Como dice Bourke: &#8220;Con el ataque del 9/11 se sinti&#243; alivio con el hecho de que, finalmente, el enemigo pudiera ser definido como&#8220;de afuera&#8221;. Ya no se trataba de la CIA (como en el caso de la conspiraci&#243;n contra Kennedy) o estadounidenses locos (como en el caso del bombardeo del Edificio Federal Murrah en Oklahoma City), sino de &#8220;fundamentalistas&#8221; isl&#225;micos extranjeros. Si bien hab&#237;a gran inquietud con respecto a la habilidad con la cual estos terroristas eran capaces de asimilarse en la regi&#243;n central de Estados Unidos, el alivio que se sinti&#243; a causa de que fueran tan diferentes qued&#243; en claro. Ya se pod&#237;a identificar al enemigo: era &#8220;el Musulm&#225;n&#8221;. A pesar de los atentados tan horrendos y reales del 9/11, &#191;piensa que nuestra cultura, la de occidente industrializado, necesita un enemigo? Bourke responde: &#8220;Una de las respuestas m&#225;s interesantes al miedo es la de buscar el chivo expiatorio. En el libro, distingo entre dos tipos de miedo: el miedo propiamente dicho, y la inquietud. En el primer caso, el enemigo est&#225; claramente identificado y el individuo puede reaccionar luchando o huyendo; en el segundo, la inquietud fluye libremente y es dif&#237;cil definir el enemigo. Lo importante de esta definici&#243;n es que en los estadios del miedo, la gente tiende a acurrucarse: forman organizaciones para luchar contra el enemigo o bien crean comunidades a manera de protecci&#243;n. Durante los estadios de la inquietud, por lo contrario, los individuos tienden a buscar amparo en lugares privados: no se sienten capaces de comunicarse o de conversar con los dem&#225;s, tienden a refugiarse en sus propias casas, por ejemplo, donde miran pel&#237;culas violentas y dramas que los asustan a&#250;n m&#225;s del mundo exterior&#8221;. Bourke contin&#250;a: &#8220;Estas reacciones denotan una clara dimensi&#243;n pol&#237;tica. Dicho de otra forma, lo que el &#8220;miedo&#8221; significa para un individuo o grupo puede traducirse en &#8220;inquietud&#8221; para otro. La diferencia entre los dos estadios est&#225; definida por los est&#237;mulos, aunque una amenaza &#8220;inmediata y objetiva&#8221; para un grupo puede ser una amenaza &#8220;prevista y subjetiva&#8221; para otro grupo. De hecho, visto que una reacci&#243;n normal a la amenaza es buscar el chivo expiatorio, se podr&#237;a sostener que la &#250;nica diferencia entre un &#8220;miedo&#8221; y una &#8220;inquietud&#8221; es la capacidad de los individuos o grupos de creerse capaces de evaluar un riesgo o identificar un (supuesto) enemigo. Expresado de otra manera, la diferencia est&#225; en la capacidad de exteriorizar una amenaza, logr&#225;ndose de esta manera un sentido de invulnerabilidad personal. La diferencia entre el miedo y la inquietud oscila adem&#225;s alocadamente. La inquietud se convierte f&#225;cilmente en miedo, y viceversa. Los procesos de identificar al enemigo por el nombre (sin importar si &#233;ste es convincente o no) pueden disipar la incertidumbre causada por la inquietud en un santiam&#233;n, convirti&#233;ndola en miedo. Buscar un chivo expiatorio, por ejemplo, permite a un grupo convertir una inquietud en miedo, y de esta manera ejercer influencias sobre las inclinaciones electorales de un grupo &#8220;externo&#8221;. Las implicaciones de esta divisi&#243;n entre el miedo y la inquietud no son para menospreciar. Bourke explica que &#8220;Si la inquietud puede convertirse en miedo y as&#237; proporcionar un enemigo contra el cual luchar, el miedo puede, de forma similar, convertirse en inquietud. Existen razones hist&#243;ricas de gran peso que justifican las razones que ciertos grupos tuvieron para transformar sus miedos en inquietudes. El poder de las instituciones en particular, y de sus diversos tratados, depend&#237;a de ello. No es casualidad que la palabra &#8220;inquietud&#8221; [anxiety, en ingl&#233;s] se pusiera m&#225;s de moda con el transcurso del siglo XX, en parte debido a la disminuci&#243;n de las amenazas externas sobre la existencia individual por parte de los brit&#225;nicos y los estadounidenses de ese periodo, sino tambi&#233;n debido a la conversi&#243;n del miedo en inquietud logrado por medio de la revoluci&#243;n terap&#233;utica. Mientras que en el pasado el individuo asustado pod&#237;a buscar consejo y consuelo en su comunidad o instituci&#243;n religiosa (un proceso que a menudo significaba la definici&#243;n del &#8220;otro&#8221; mal&#233;fico) con el pasar del siglo esta emoci&#243;n se fue individualizando cada vez m&#225;s, se convirti&#243; en propiedad del terapeuta o, de una forma m&#225;s solitaria, se transform&#243; en el movimiento contempor&#225;neo de &#8220;autoayuda&#8221;. La interpretaci&#243;n moderna del &#8220;yo&#8221; individual &#8220;dentro&#8221; del cuerpo y accesible a las confesiones psicoterap&#233;uticas establece un orden de prioridades con respecto al lenguaje de la inquietud. A consecuencia de esto, los niveles de inquietud deben haber sido m&#225;s elevados en Estados Unidos a finales del siglo XX, debido a una mayor resonancia cultural proporcionada por la terapia psicol&#243;gica en ese pa&#237;s, pero tambi&#233;n porque una estructura de clase mucho m&#225;s afianzada sirvi&#243; para diluir algunas de las formas de la inquietud causada por el estatus&#8221;. Hemos presenciado, en particular durante los &#250;ltimos cuatro a&#241;os, c&#243;mo los gobiernos estadounidense y brit&#225;nico han puesto un arn&#233;s al miedo. Le preguntamos a Bourke si est&#225; de acuerdo con la contenciosa sugerencia de que ambos pa&#237;ses poseen una cultura pol&#237;tica que promueve y pone freno al miedo, m&#225;s all&#225; de lo que han llegado las otras naciones. &#191;Existe alg&#250;n v&#237;nculo entre la cultura pol&#237;tica del miedo y del poder? &#8220;No estoy tan segura si las culturas pol&#237;ticas del Reino Unido y de EE.UU. promueven el miedo m&#225;s que las otras naciones: consid&#233;rense la Alemana nazi o bien la misma Corea del Norte de hoy en d&#237;a. De todas formas, no cabe duda que la pol&#237;tica del miedo se ha convertido en un rasgo dominante de nuestros gobiernos durante los &#250;ltimos a&#241;os: parece incluso haberse convertido en el punto central del arte de gobernar. De todas formas los gobiernos deben mostrar cautela con respecto al uso de la pol&#237;tica del miedo en este sentido: a menos que est&#233;n dispuestos a utilizar considerable fuerza contra su propio pueblo (lo que no es el caso), m&#225;s que a largo plazo, la pol&#237;tica del miedo resulta m&#225;s efectiva a corto o mediano plazo. Dentro del marco de las sociedades democr&#225;ticas, los individuos simplemente no pueden vivir bajo la opresi&#243;n constante causada por el miedo&#8221;. </description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style='float: left;padding-right: 5px; padding-bottom: 5px;'><img src='http://sopelana.hiritarrok.net/relatoschungos/media/Image/relatoschungos/824.jpg'></div>Por Michael O&#8217;Connor <br>Traducido por: Abigail Schteinman <br><br><br><br>Seg&#250;n dijera el archidi&#225;cono R.H. Charles en 1931: puede que la ciencia haya desenmascarado muchas supersticiones de la Alta Edad Media y descubierto la falsedad de la magia secular y religiosa del pasado y del presente, pero en su lugar ha introducido gran cantidad de inquietudes nuevas que nos acosan desde la cuna hasta la tumba&#8221; &#8211; Fear: A Cultural History, por la Profesora Joanna Bourke [P&#225;g.5]<br><br>En 1862 Duchenne de Boulogne, un neurofisi&#243;logo pionero franc&#233;s, public&#243; un libro titulado The Mechanism of Human Facial Expression. Constituye una investigaci&#243;n notable, donde toma la cara de un hombre de edad anestesiado y a trav&#233;s de descargas el&#233;ctricas intenta reproducir diversas emociones. Con varios m&#250;sculos contra&#237;dos, el retrato emocional del miedo que produjo y fotografi&#243; llam&#243; tanto la atenci&#243;n a la vez que hizo reflexionar. Seg&#250;n Duchenne, la cara reflejaba las emociones en forma directa (por lo que una cara malvada indicaba asimismo mal car&#225;cter). Esto ocurr&#237;a en paralelo a Darwin proponiendo argumentos a favor de la evoluci&#243;n y de los &#8220;principios de la expresi&#243;n&#8221;, quien adem&#225;s sosten&#237;a que la cara del miedo ten&#237;a atributos que favorec&#237;an la supervivencia (los ojos abiertos de par en par con las cejas en alto permit&#237;an al individuo mirar a su alrededor con mayor rapidez). La catedr&#225;tica Joanna Bourke, en su &#250;ltimo libro, Fear: A Cultural History, toma este debate a modo de introducci&#243;n a un tema profundo, se&#241;alando que mientras los expertos podr&#237;an estar de acuerdo sobre el aspecto de la cara del miedo, no nos han ense&#241;ado mucho en lo que respecta a la definici&#243;n del miedo y las consecuencias del mismo. <br><br>Uno puede imaginarse que la idea para esta fascinante investigaci&#243;n ha surgido de alguna manera a ra&#237;z de la observaci&#243;n de nuestro mundo en pos de los eventos del 09/11, sin embargo la inspiraci&#243;n ha sido m&#225;s hist&#243;rica. Bourke, profesora conferenciante en Birbeck Collage, Universidad de Londres, explica que &#8220;(el libro) iba en principio a tratarse sobre la historia de las emociones de forma general: miedo, ira, odio, celos, amor, etc. Cierta intranquilidad con respecto a mis libros anteriores, que miraban a algunos de los momentos m&#225;s traum&#225;ticos de la historia moderna a trav&#233;s de una &#243;ptica marcadamente fr&#237;a, me hizo interesarme por la historia de las emociones. Me pas&#233; una d&#233;cada leyendo las cartas y diarios de hombres y mujeres en o en las proximidades del frente de guerra, y a&#250;n as&#237; no hab&#237;a logrado tratar el tema de las emociones. Me convenc&#237; que era una falta com&#250;n de la mayor&#237;a de los dem&#225;s libros de historia que estaba leyendo: a los historiadores les encanta hablar sobre las respuestas l&#243;gicas, las &#8220;econom&#237;as morales&#8221; y la causalidad, y se sienten menos c&#243;modos con la irracionalidad, una caracter&#237;stica a menudo atribuida a las emociones&#8221;. <br><br>El libro examina los temores preponderantes vividos y documentados en Gran Breta&#241;a y Estados Unidos (incluye adem&#225;s a Irlanda y a Australia), durante el transcurso de los &#250;ltimos 150 a&#241;os. Comenzando en 1860 con los experimentos de Duchenne de Boulogne y concluyendo a la fecha con reflexiones sobre la &#8220;guerra contra el terror&#8221;, el libro es una mina de oro en episodios que hacen reflexionar. El enfoque cronol&#243;gico le ha permitido a Bourke tomar una perspectiva que brinda comparaciones fascinantes entre los miedos que dominaban a la sociedad del siglo XIX y la contempor&#225;nea. Bourke comenta, como ejemplo, que &#8220;durante el siglo XIX, los temores relacionados a la muerte inminente estaban estrechamente vinculados con los miedos acerca de cualquier tipo de vida despu&#233;s de la muerte eventual as&#237; como relacionados con la inquietud sobre el diagn&#243;stico correcto del deceso (o dicho de otra manera: que conduciera a un entierro prematuro). En nuestro tiempo, por lo contrario, tendemos a preocuparnos mucho m&#225;s sobre el hecho que nos obliguen a permanecer vivos m&#225;s de lo debido (deneg&#225;ndonos la oportunidad de &#180;morir con dignidad&#180;). Es el personal m&#233;dico, en vez de los cl&#233;rigos, el que preside cada vez m&#225;s sobre el terror a la muerte. Los debates actuales sobre la eutanasia y la muerte asistida est&#225;n relacionados con estos cambios&#8221;. <br><br>&#191;Hasta qu&#233; punto puede Fear: A Cultural History [Historia Cultural del Miedo] considerarse complemento de sus libros anteriores? &#8220;Hasta cierta medida, el libro sobre el Miedo complementa a An Intimate History of Killing [&#8220;Historia Profunda del Asesinato&#8221;]. Una de las cr&#237;ticas a las que tuve que hacer frente con el libro anterior fue que hice demasiado hincapi&#233; en los placeres de asesinar durante tiempos de guerra (el regocijo, la excitaci&#243;n, y la alegr&#237;a pura que muchos de los combatientes demostraban justo despu&#233;s de una carnicer&#237;a brutal. Hasta cierto punto, acept&#233; la cr&#237;tica). Mi defensa fue que un libro anterior a An Intimate History of Killing hab&#237;a abordado los horrores de la guerra en forma expl&#237;cita [el t&#237;tulo de este libro anterior lo describe todo: Dismembering the Male: Men&#180;s Bodies, Britain and the Great War: &#8220;Desmembrando al hombre: los cuerpos de los hombres, Gran Breta&#241;a y la Primera Guerra Mundial&#8221;]. De todas formas, el libro del Miedo es mucho m&#225;s que un &#8220;complemento&#8221;: s&#243;lo tres de sus once cap&#237;tulos se tratan de las sociedades en tiempo de guerra. El libro del Miedo toca temas variados como las fobias, el miedo a Dios y a la muerte, las pesadillas, las preocupaciones infantiles, la enfermedad, el crimen y el terrorismo&#8221;. <br><br>Cuando estaba haciendo sus investigaciones para An Intimate History of Killing, Bourke se top&#243; con cualquier cantidad de material honesto en la forma de diarios y cartas de hombres y mujeres que hab&#237;an estado involucrados en la Primera Guerra Mundial. Cabe preguntar qu&#233; tan confiable como fuente es este material de primera mano cuando se est&#225; tratando con una emoci&#243;n tan compleja, una emoci&#243;n que culturalmente tanta gente niega tener. &#191;C&#243;mo se encuentran relatos honestos cuando, por ejemplo, ha habido generaci&#243;n tras generaci&#243;n de brit&#225;nicos a quienes se les ha ense&#241;ado a poner buena cara al mal tiempo? Bourke rechaza esta afirmaci&#243;n: &#8220;La idea de que los brit&#225;nicos ocultan los sentimientos es rid&#237;cula. Son un pueblo emocional, aunque quiz&#225;s lo demuestren de una manera diferente. El problema con las fuentes es que eran muchas, no pocas. Las emociones se encuentran por doquier. El miedo se menciona constantemente: en cartas, diarios, informes oficiales, peri&#243;dicos, obras de teatro, novelas, pel&#237;culas, documentos parlamentarios, memorias e incluso recopilaciones estad&#237;sticas (como por ejemplo el Archivo de Observaci&#243;n de Masas del condado ingl&#233;s de Sussex). La cantidad enorme de material me oblig&#243; a identificar algunos de los &#8220;grandes miedos&#8221; de cada periodo, en lugar de intentar ver todos los miedos (una misi&#243;n imposible). Esto quiere decir obviamente que tuve que dejar de lado algunos de estos &#8220;miedos&#8221; (miedo al dentista, por ejemplo) pero, al final, realmente significa que los lectores pueden examinar los cambios con respecto a lo que vamos temiendo con el transcurso del tiempo, y establecer las razones de ello&#8221;. <br><br><br>Definici&#243;n del Miedo<br><br>La investigaci&#243;n de la historia cultural de una emoci&#243;n, tal como el miedo, es en gran medida una tarea m&#225;s compleja que la de analizar eventos hist&#243;ricos espec&#237;ficos. Para comenzar, &#191;podemos estar seguros de que la denominaci&#243;n de &#8220;miedo&#8221; de una persona en un per&#237;odo hist&#243;rico es la misma que la de su predecesor? &#191;Cu&#225;l es la diferencia entre miedo y furia, ya que muy a menudo comparten las mismas caracter&#237;sticas (pi&#233;nsese por ejemplo en las manos temblorosas de alguien infundido por el temor y las de alguien consumido por la furia)? Bourke est&#225; bien consciente de estas preguntas, las que aborda en forma directa: &#8220;Lo que la gente asegura &#8220;temer&#8221; en un periodo o en otro resulta significativo, y esto es lo que hace el libro. Definir categ&#243;ricamente el &#8220;miedo&#8221; desde el principio no sirve (desde mi punto de vista). A los psic&#243;logos evolucionistas les encanta hacer esto, claro, porque tratan de se&#241;alar ese &#8220;algo&#8221; biol&#243;gico, esencial, subyacente, que es el miedo. Nunca estuve de acuerdo con este parecer, y he publicado un art&#237;culo que presenta mi respuesta a esta dicotom&#237;a esencialista/constructivista [ver la revista History Workshop, 2003]&#8221;. <br><br><br>Bourke contin&#250;a: &#8220;Distinguir entre el miedo y las dem&#225;s emociones es algo incierto, una cuesti&#243;n dif&#237;cil. &#191;En qu&#233; se diferencia el miedo del temor, la consternaci&#243;n o la sorpresa? El enojo, el disgusto, el odio y el horror contienen todos elementos del miedo. Se pueden entender los celos como miedo a perder a la pareja de uno, los sentimientos de culpa como miedo al castigo de Dios; la verg&#252;enza como miedo a la humillaci&#243;n. Una historia de miedo no resultar&#237;a nunca indomable si todos los estados emocionales negativos fueran clasificados como &#8220;verdaderos&#8221; estados de miedo. Mi soluci&#243;n ha sido por lo tanto afirmar que cada vez que alguien en el pasado empleaba una &#8220;palabra relacionada con el miedo&#8221; (es decir: asustado, temeroso, aterrorizado, etc.), se refer&#237;a al miedo. Las preguntas esenciales son: &#191;c&#243;mo se utilizaba la palabra &#8220;miedo&#8221; en ese contexto cultural? Y &#191;cu&#225;les eran las normas sociales en cuanto a la expresi&#243;n del miedo?&#8221;. <br><br><br>Temer Es Humano<br><br>El miedo es una emoci&#243;n humana, pero culturalmente, tal como podr&#237;a esperarse si se fija uno en la historia, su definici&#243;n y aceptaci&#243;n por parte de la sociedad ha sido diferente dependiendo del sexo de la persona que lo viviera. Bourke se&#241;ala que &#8220;los estereotipos del sexo relacionados al miedo (as&#237; como a todas las emociones) est&#225;n a&#250;n firmemente afianzados. Uno de los descubrimientos que hice mientras escrib&#237;a el libro fue que los hombres y las mujeres ten&#237;an la tendencia a reaccionar de maneras muy diferentes a la pregunta &#8220;&#191;cu&#225;les son las cosas que te infunden miedo?&#8221; o &#8220;&#191;qu&#233; cosas te asustan?&#8221;. Lo m&#225;s predecible era que los hombres respondieran con frases similares a &#8220;Le tengo miedo a&#8230;&#8221; (es decir, &#8220;Me da miedo volar, le tengo miedo a las ara&#241;as, temo a la muerte&#8221;). Por lo contrario, las mujeres eran m&#225;s propensas a responder con frases como &#8220;Temo por&#8230;&#8221; (por ejemplo: &#8220;Temo por mis hijos, mi marido, los pobres en &#193;frica&#8221;)&#8221;. <br><br>La manera por la cual los sexos tradicionalmente tratan con el miedo ha sido diferente, y a la vez reveladora. Mientras investigaba los efectos f&#237;sicos del miedo, Bourke encontr&#243; un fascinante estudio de la Segunda Guerra Mundial, Psychiatric Casualties in a Women&#180;s Service [&#8220;V&#237;ctimas psiqui&#225;tricas en un batall&#243;n femenino&#8221;], el que contrarrestaba los estereotipos tradicionales que suger&#237;an que los hombres dominaban mejor el miedo: &#8220;Las mujeres en las Fuerzas A&#233;reas durante la Segunda Guerra Mundial estaban menos propensas a sufrir des&#243;rdenes hist&#233;ricos porque eran precisamente emocionalmente mucho m&#225;s expresivas. Debido a que mostraban sus miedos m&#225;s abiertamente y hablaban sobre ellos, sent&#237;an menos necesidad de &#8220;ocultar&#8221; el miedo detr&#225;s de s&#237;ntomas f&#237;sicos. Tal como un investigador redactara en 1945: &#8220;las emociones femeninas, reconocidas y permitidas socialmente, dan lugar a la expresi&#243;n m&#225;s directa de las dificultades emocionales y adaptativas, y esto vuelve superfluos los s&#237;ntomas f&#237;sicos inoportunos y prolongados. Los hombres, por otra parte, se someten a un c&#243;digo social y emocional m&#225;s severo. Tienen, por lo tanto, mayor necesidad de mantener la autoestima por medio de la formaci&#243;n de una careta o un mecanismo de escape&#8221;. <br><br>En particular un tipo de miedo, experimentado predominantemente por las mujeres, ser&#225; el tema principal del pr&#243;ximo libro de Bourke: la historia de las violaciones. &#8220;Una de las partes del libro del Miedo analiza el miedo al crimen y, en particular, el miedo que la mayor&#237;a de las mujeres tiene de ser violadas. La resistencia mostrada por tantas v&#237;ctimas de violaciones me anim&#243; enormemente, as&#237; como las maneras creativas que utilizaban para asegurarse de que el perpetrador no fuera a &#8220;salirse con la suya&#8221;. Me llam&#243; la atenci&#243;n la relativa ausencia de investigaci&#243;n acad&#233;mica seria sobre las violaciones y los violadores. A&#250;n sabemos muy poco sobre estos &#8220;Otros&#8221; peligrosos. Nuestra ignorancia est&#225; basada en el miedo. Todo el tema de agresi&#243;n sexual est&#225; caracterizado por una profunda inquietud sobre hablar honestamente sobre las complejidades de nuestra propia sexualidad y la de los dem&#225;s. Esto no es tan s&#243;lo &#8220;pol&#237;ticamente correcto&#8221;, pero un horror muy v&#225;lido de justificar a los perpetradores por sus actos traumatizantes y aborrecibles&#8221;. <br><br>&#8220;Como resultado de esto&#8221; contin&#250;a &#8220;de todas formas, se tiende a realizar serios debates en peri&#243;dicos profesionales muy especializados, frecuentemente asociados con la pol&#237;tica penal o la gerencia psiqui&#225;trica. El p&#250;blico general inteligente se ve expuesto a los debates en tres foros principales: el primero son los relatos sensacionalistas de las primeras p&#225;ginas de nuestros peri&#243;dicos; la segunda fuente de conocimiento con respecto a los violadores est&#225; radicada en la ciencia popular: durante los &#250;ltimos a&#241;os, la misma ha estado dominada por los argumentos injustos por parte de los psic&#243;logos evolucionistas, tales como R. Thornhill y C.T. Palmer. De acuerdo a su libro, A Natural History of Rape: Biological Bases of Sexual Coercion (2000) [&#8220;Una historia natural de la violaci&#243;n sexual: las bases biol&#243;gicas del abuso sexual&#8221;, 2000], la violaci&#243;n es un mecanismo heredado que aumentaba el &#233;xito reproductor de nuestros ancestros. Es una discusi&#243;n que amenaza con absolver a los violadores de sus actos a la vez que trivializa la acci&#243;n en s&#237;. La fuente final desencadena directamente de la pol&#233;mica feminista de las d&#233;cadas de los 70 y 80. Mientras que la investigaci&#243;n feminista es generalmente una de las ramas de an&#225;lisis m&#225;s vivaces y sofisticadas, y de la cual obtengo toda la informaci&#243;n para mi obra, a la hora de examinar lo que debe estar clasificado como uno de los miedos m&#225;s significantes experimentados por las mujeres de hoy en d&#237;a (el abuso sexual), se encuentra muy influenciado por las acusaciones infundadas en contra de los &#8220;hombres&#8221;, ya sea porque violan, fantasean con violar, o se benefician con la cultura del abuso sexual. Incluso los que escriben y desean guardar distancia de los discursos esencialistas hostiles a los hombres y que insisten que el cuerpo masculino se encuentra intr&#237;nsicamente preparado para violar, sienten que es todav&#237;a necesario dedicar espacio considerable a los argumentos de Sheila Brownmiller o Andrea Dworkin&#8221;. <br><br>La publicaci&#243;n del libro est&#225; programada para 2006, y pondr&#225;, as&#237; espera, &#8220;a estos violadores en su contexto hist&#243;rico. Es importante destacar que esto constituye una historia de los violadores en Gran Breta&#241;a, Estados Unidos y Australia en el siglo XIX. El &#233;nfasis en sus historias desnaturaliza los actos de violencia sexual y nos permite ver maneras de comprender y tratar con actos violentos que compiten entre ellas. A pesar de que las historias relatadas por perpetradores de violencia sexual masculinos y femeninos pueden resultar dolorosas de leer, y muchas veces incluso vergonzosas y espantosas de contemplar, es todav&#237;a importante escuchar la voz de los violadores, buscar su historia, si queremos imaginarnos un mundo libre de violencia sexual no deseada&#8221;. <br><br><br>El Alarmismo: los Medios de Comunicaci&#243;n y el Uso del Miedo<br><br>Mientras que Bourke no dedica ning&#250;n cap&#237;tulo espec&#237;fico al an&#225;lisis del papel que los medios de comunicaci&#243;n desempe&#241;aron en la creaci&#243;n de ya sea el miedo o la inquietud, sigue siendo protagonista en gran parte del libro. Bourke est&#225; de acuerdo con que &#8220;una parte del libro trata sobre el papel que los medios de comunicaci&#243;n han desempe&#241;ado en incitar miedos, aunque a menudo no preciso que el elemento causal son los mismos medios de comunicaci&#243;n (por ejemplo, en mi secci&#243;n sobre el p&#225;nico por el SIDA, fueron los peri&#243;dicos los que echaron le&#241;a al carb&#243;n). Debemos recordar, sin embargo, que los medios de comunicaci&#243;n no han sido siempre la fuente principal de p&#225;nico. En realidad comenz&#243; a hacerlo a diestra y a siniestra despu&#233;s de 1885, con el art&#237;culo period&#237;stico de Stead titulado Maiden Tribute of Modern Babilon[(Primer Tributo a Babilonia Moderna], que es el primer ejemplo de p&#225;nico moral sobre abuso sexual infantil que crearon las historias period&#237;sticas. <br><br>En los tiempos modernos, el alarmismo sensacionalista es obviamente ubicuo, pero los consumidores no somos s&#243;lo recipientes vac&#237;os que aceptamos estas historias de espanto: nos creemos unas y otras no. Lo que resulta interesante es precisamente cu&#225;les historias de miedo &#8220;encienden el bot&#243;n&#8221; del miedo. Los p&#225;nicos morales sobre el abuso sexual infantil son un ejemplo. Existieron p&#225;nicos evidentes sobre el abuso sexual infantil en la d&#233;cada de los ochenta, entre 1947-54, y en 1980. A&#250;n as&#237;, los periodistas publicaron historias de espanto de ni&#241;os abusados sexualmente fuera de estos periodos, pero el miedo no encontr&#243; mucho eco dentro de las sociedades, lo que no llev&#243; a un &#8220;p&#225;nico&#8221; generalizado. Dicho de otra forma, lo que resulta interesante no son tanto las noticias sensacionalistas, sino c&#243;mo y por qu&#233; este tipo de noticias son efectivas en un periodo y no en otro&#8221;. <br><br>Uno de los m&#225;s famosos estallidos modernos de p&#225;nico estuvo conectado al alarmismo infundido por los medios de comunicaci&#243;n, originado por la parodia radiof&#243;nica La Guerra de los Mundos de Orson Welles (1938). Curiosamente, un brote de p&#225;nico similar ya hab&#237;a tenido lugar en 1926, cuando la cadena brit&#225;nica BBC emiti&#243; una obra de radio creada por un tal F. Knox. Muchos de los elementos eran los mismos: el uso falso del conocido formato de las noticias sumado a un tono de p&#225;nico creciente en la voz del presentador. Los efectos fueron similares y el p&#225;nico cundi&#243; a trav&#233;s de todo el Reino Unido. De todas formas, lo que llama la atenci&#243;n es que, al contrario de La Guerra de los Mundos, esta hubiera desaparecido de la memoria popular. Bourke comenta: &#8220;Creo que la ola de p&#225;nico que Welles caus&#243; a trav&#233;s de la radio ha eclipsado la que ocasion&#243; Knox. Despu&#233;s de todo, m&#225;s de un mill&#243;n de estadounidenses se vieron afectados durante la &#250;ltima ola de p&#225;nico (muchos m&#225;s que en 1926). De todas formas, exist&#237;a adem&#225;s otra raz&#243;n: en 1926, hab&#237;a un palpable sentimiento de verg&#252;enza: todos quer&#237;an olvidarse del hecho tan pronto como fuera posible. En Estados Unidos, por lo contrario, aunque se pudiera hablar sobre la verg&#252;enza, otros grupos dentro de la sociedad se sirvieron en muchos sentidos del p&#225;nico para reafirmar su propio estatus (superior). Los soci&#243;logos se vieron involucrados, preparando elaboradas teor&#237;as sobre la psicolog&#237;a de multitudes. Se dio una profesionalizaci&#243;n del p&#225;nico en 1938 que no exist&#237;a en 1926&#8221;. <br><br><br>La Segunda Guerra Fr&#237;a<br><br>&#8220;[Los terroristas] se atreven a m&#225;s, se sirven de las m&#225;s terribles armas que pueda ofrecer la ciencia moderna, y el mundo se ve hoy en d&#237;a amenazado por nuevas fuerzas, las cuales, si se desencadenaran imprudentemente, podr&#237;an llegar a causar la destrucci&#243;n mundial&#8221; [El Miedo: Una Historia Cultural, P&#225;g.364 de la versi&#243;n inglesa]. <br><br>La cita precedente no es de Donald Rumsfeld instruy&#233;ndonos sobre la naturaleza de la nueva &#8220;guerra mundial contra el terror&#8221;, sino m&#225;s bien las observaciones de un agente de polic&#237;a brit&#225;nico en 1889, en respuesta a varias &#8220;organizaciones criminales&#8221; involucradas en intentos de asesinatos pol&#237;ticos. El terrorismo ser&#225; el foco de una nueva guerra fr&#237;a, tal como argumenta Bourke en su libro, pero no resulta para nada una novedad. El miedo al terrorismo ha estado generalizado desde al menos la d&#233;cada de los setenta. Entre 1977 y 1978, como menciona el libro de Bourke, entre el 85 y el 90% de la poblaci&#243;n de Estados Unidos y Gran Breta&#241;a consideraba al terrorismo como un problema muy serio. <br><br>Entre los historiadores que Bourke cita como influencias se encuentran Eric Hobsbawm (al igual que ella, de Birbeck, Universidad de Londres), y el difunto E. P. Thompson, ambos historiadores de renombre internacional quienes, seg&#250;n Bourke, &#8220;amalgaman el rigor intelectual con el compromiso pol&#237;tico y el br&#237;o&#8221;. El Miedo: Una Historia Cultural contiene una parte considerable de compromiso pol&#237;tico y br&#237;o, sin rehuir de los miedos contempor&#225;neos. Destaca asimismo que &#8220;a pesar de que s&#243;lo diecisiete personas perdieran la vida a causa de actos terroristas en Estados Unidos entre 1980 y 1985, el peri&#243;dico New York Times public&#243; un promedio de cuatro art&#237;culos sobre el terrorismo en cada edici&#243;n. Entre 1989 y 1992, s&#243;lo treinta y cuatro estadounidenses murieron como consecuencia de actos terroristas en el mundo, pero m&#225;s de 1300 libros fueron catalogados bajo el rubro de &#8220;Terroristas&#8221; o &#8220;Terrorismo&#8221; en las bibliotecas estadounidenses&#8221; [P&#225;g.365 de la edici&#243;n inglesa]. <br><br>Uno de los efectos primordiales del 11 de septiembre es que le ha concedido una cara parad&#243;jicamente tranquilizadora a este miedo. Como dice Bourke: &#8220;Con el ataque del 9/11 se sinti&#243; alivio con el hecho de que, finalmente, el enemigo pudiera ser definido como&#8220;de afuera&#8221;. Ya no se trataba de la CIA (como en el caso de la conspiraci&#243;n contra Kennedy) o estadounidenses locos (como en el caso del bombardeo del Edificio Federal Murrah en Oklahoma City), sino de &#8220;fundamentalistas&#8221; isl&#225;micos extranjeros. Si bien hab&#237;a gran inquietud con respecto a la habilidad con la cual estos terroristas eran capaces de asimilarse en la regi&#243;n central de Estados Unidos, el alivio que se sinti&#243; a causa de que fueran tan diferentes qued&#243; en claro. Ya se pod&#237;a identificar al enemigo: era &#8220;el Musulm&#225;n&#8221;. <br><br>A pesar de los atentados tan horrendos y reales del 9/11, &#191;piensa que nuestra cultura, la de occidente industrializado, necesita un enemigo? Bourke responde: &#8220;Una de las respuestas m&#225;s interesantes al miedo es la de buscar el chivo expiatorio. En el libro, distingo entre dos tipos de miedo: el miedo propiamente dicho, y la inquietud. En el primer caso, el enemigo est&#225; claramente identificado y el individuo puede reaccionar luchando o huyendo; en el segundo, la inquietud fluye libremente y es dif&#237;cil definir el enemigo. Lo importante de esta definici&#243;n es que en los estadios del miedo, la gente tiende a acurrucarse: forman organizaciones para luchar contra el enemigo o bien crean comunidades a manera de protecci&#243;n. Durante los estadios de la inquietud, por lo contrario, los individuos tienden a buscar amparo en lugares privados: no se sienten capaces de comunicarse o de conversar con los dem&#225;s, tienden a refugiarse en sus propias casas, por ejemplo, donde miran pel&#237;culas violentas y dramas que los asustan a&#250;n m&#225;s del mundo exterior&#8221;. <br><br>Bourke contin&#250;a: &#8220;Estas reacciones denotan una clara dimensi&#243;n pol&#237;tica. Dicho de otra forma, lo que el &#8220;miedo&#8221; significa para un individuo o grupo puede traducirse en &#8220;inquietud&#8221; para otro. La diferencia entre los dos estadios est&#225; definida por los est&#237;mulos, aunque una amenaza &#8220;inmediata y objetiva&#8221; para un grupo puede ser una amenaza &#8220;prevista y subjetiva&#8221; para otro grupo. De hecho, visto que una reacci&#243;n normal a la amenaza es buscar el chivo expiatorio, se podr&#237;a sostener que la &#250;nica diferencia entre un &#8220;miedo&#8221; y una &#8220;inquietud&#8221; es la capacidad de los individuos o grupos de creerse capaces de evaluar un riesgo o identificar un (supuesto) enemigo. Expresado de otra manera, la diferencia est&#225; en la capacidad de exteriorizar una amenaza, logr&#225;ndose de esta manera un sentido de invulnerabilidad personal. La diferencia entre el miedo y la inquietud oscila adem&#225;s alocadamente. La inquietud se convierte f&#225;cilmente en miedo, y viceversa. Los procesos de identificar al enemigo por el nombre (sin importar si &#233;ste es convincente o no) pueden disipar la incertidumbre causada por la inquietud en un santiam&#233;n, convirti&#233;ndola en miedo. Buscar un chivo expiatorio, por ejemplo, permite a un grupo convertir una inquietud en miedo, y de esta manera ejercer influencias sobre las inclinaciones electorales de un grupo &#8220;externo&#8221;. <br><br>Las implicaciones de esta divisi&#243;n entre el miedo y la inquietud no son para menospreciar. Bourke explica que &#8220;Si la inquietud puede convertirse en miedo y as&#237; proporcionar un enemigo contra el cual luchar, el miedo puede, de forma similar, convertirse en inquietud. Existen razones hist&#243;ricas de gran peso que justifican las razones que ciertos grupos tuvieron para transformar sus miedos en inquietudes. El poder de las instituciones en particular, y de sus diversos tratados, depend&#237;a de ello. No es casualidad que la palabra &#8220;inquietud&#8221; [anxiety, en ingl&#233;s] se pusiera m&#225;s de moda con el transcurso del siglo XX, en parte debido a la disminuci&#243;n de las amenazas externas sobre la existencia individual por parte de los brit&#225;nicos y los estadounidenses de ese periodo, sino tambi&#233;n debido a la conversi&#243;n del miedo en inquietud logrado por medio de la revoluci&#243;n terap&#233;utica. Mientras que en el pasado el individuo asustado pod&#237;a buscar consejo y consuelo en su comunidad o instituci&#243;n religiosa (un proceso que a menudo significaba la definici&#243;n del &#8220;otro&#8221; mal&#233;fico) con el pasar del siglo esta emoci&#243;n se fue individualizando cada vez m&#225;s, se convirti&#243; en propiedad del terapeuta o, de una forma m&#225;s solitaria, se transform&#243; en el movimiento contempor&#225;neo de &#8220;autoayuda&#8221;. La interpretaci&#243;n moderna del &#8220;yo&#8221; individual &#8220;dentro&#8221; del cuerpo y accesible a las confesiones psicoterap&#233;uticas establece un orden de prioridades con respecto al lenguaje de la inquietud. A consecuencia de esto, los niveles de inquietud deben haber sido m&#225;s elevados en Estados Unidos a finales del siglo XX, debido a una mayor resonancia cultural proporcionada por la terapia psicol&#243;gica en ese pa&#237;s, pero tambi&#233;n porque una estructura de clase mucho m&#225;s afianzada sirvi&#243; para diluir algunas de las formas de la inquietud causada por el estatus&#8221;. <br><br>Hemos presenciado, en particular durante los &#250;ltimos cuatro a&#241;os, c&#243;mo los gobiernos estadounidense y brit&#225;nico han puesto un arn&#233;s al miedo. Le preguntamos a Bourke si est&#225; de acuerdo con la contenciosa sugerencia de que ambos pa&#237;ses poseen una cultura pol&#237;tica que promueve y pone freno al miedo, m&#225;s all&#225; de lo que han llegado las otras naciones. &#191;Existe alg&#250;n v&#237;nculo entre la cultura pol&#237;tica del miedo y del poder? &#8220;No estoy tan segura si las culturas pol&#237;ticas del Reino Unido y de EE.UU. promueven el miedo m&#225;s que las otras naciones: consid&#233;rense la Alemana nazi o bien la misma Corea del Norte de hoy en d&#237;a. De todas formas, no cabe duda que la pol&#237;tica del miedo se ha convertido en un rasgo dominante de nuestros gobiernos durante los &#250;ltimos a&#241;os: parece incluso haberse convertido en el punto central del arte de gobernar. De todas formas los gobiernos deben mostrar cautela con respecto al uso de la pol&#237;tica del miedo en este sentido: a menos que est&#233;n dispuestos a utilizar considerable fuerza contra su propio pueblo (lo que no es el caso), m&#225;s que a largo plazo, la pol&#237;tica del miedo resulta m&#225;s efectiva a corto o mediano plazo. Dentro del marco de las sociedades democr&#225;ticas, los individuos simplemente no pueden vivir bajo la opresi&#243;n constante causada por el miedo&#8221;. <br><br>]]></content:encoded>
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			<title>Secuestrados por extraterrestres</title>
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			<pubDate>Sun, 21 May 2006 22:01:09 +0000</pubDate>
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			<description>A lo largo de la historia existen infinidad de casos de personas que han sido secuestradas por alien&#237;genas, relatos que narran como fueron abducidos y examinados dentro de sus OVNIS y posteriormente devueltos sanos y salvos al mismo lugar en el que fueron capturados. Normalmente la memoria de esos momentos queda bloqueada, el abducido es incapaz de recordar nada de lo ocurrido, sienten como un espacio perdido, un vacio o lapso de tiempo del cual no tienen recuerdos. Sin embargo con el tiempo algunas de esas personas ya sea por metodos naturales o por regresiones hipn&#243;ticas pueden llegar a recordar las experiencias vividas mientras fueron examinados e incluso dar detalles del interior del OVNI y descripciones de los alienigenas que les examinaban.Una de las constantes marcadas dentro del fen&#243;meno de las abducciones es el hecho de que las personas que viven uno de estos episodios s&#243;lo los recuerdan fragmentariamente, como si o bien los secuestradores presuntamente extraterrestres les hubieran borrado la memoria consciente del hecho, o como si &#8211;m&#225;s razonable a&#250;n&#8211; el propio cerebro del testigo ante el trauma que supone una experiencia de este tipo, hubiera decidido &#171;olvidar&#187; esos angustiosos momentos y alejarlos &#8211;a modo de mecanismo de protecci&#243;n&#8211; de la consciencia del abducido. La comunicaci&#243;n con los seres extraterrestres, suele ser en la mayor&#237;a de los casos telep&#225;tico, seg&#250;n relatan posteriormente las personas que han tenido el contacto.Las abducciones suelen producirse por la noche. En muchas ocasiones el secuestrado va conduciendo tranquilamente su coche por alguna carretera comarcal cuando de repente este parece detenerse, toda comunicaci&#243;n parece imposible puesto que aparatos de radio y telefon&#237;a se apagan y no reciben se&#241;al alguna. Tras ver una luz potent&#237;sima, el abducido ve c&#243;mo se acercan al autom&#243;vil unos seres peque&#241;os y macroc&#233;falos que, tras anular su voluntad, lo llevan a bordo de una nave. Por norma general las descripciones que dan los "abducidos" suelen tener muchos puntos en com&#250;n, el retrato robot del tipo de entidades m&#225;s frecuentemente reportadas en los sucesos es de apariencia humanoide, con una estatura media de 1,20 metros, cabeza desproporcionadamente voluminosa, ojos muy grandes y prolongados lateralmente, piel gris&#225;cea, boca y nariz apenas esbozadas y brazos muy largos. El abducido una vez dentro de la nave, es despojado de sus ropas y se le somete a un reconocimiento m&#233;dico en una c&#225;mara contigua, de aspecto cl&#237;nico, con paredes blancas y una &#171;mesa de operaciones&#187;, semejantes a las de los quir&#243;fanos, en el centro del habit&#225;culo. El reconocimiento es llevado a cabo por los propios humanoides, aunque no son pocos los casos en que las tareas cl&#237;nicas son llevadas a t&#233;rmino por entidades que parecen estar en un plan de dependencia de otras, generalmente m&#225;s altas y m&#225;s &#171;humanas&#187;, que aplican diversos aparatos al abducido, le toman muestras de sangre, a veces de semen, de cabellos, de piel, etc., y si se trata de una mujer, le hacen lo que parece ser un &#171;reconocimiento ginecol&#243;gico&#187;, introduci&#233;ndole por el ombligo una larga aguja. En algunas ocasiones finalizan con la implantaci&#243;n de &#171;algo&#187; en la nuca o bajo el cuero cabelludo (&#191;un microaparato?). Sin embargo, a pesar de todos los esfuerzos empleados en tratar de localizar estos implantes, muy pocos casos han acabado arrojando alguna clase de &#171;prueba&#187;. El objetivo final de las abducciones de seres humanos es un misterio ni la hipnosis posterior m&#225;s profunda puede desvelarlo. Cuando se llega en la regresi&#243;n hipn&#243;tica a este punto, el coraz&#243;n del abducido se acelera, llegando a alcanzar hasta 120 pulsaciones y obligando a suspender la experiencia para no poner en peligro su vida.  De la web www.relatosdeterror.com </description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style='float: left;padding-right: 5px; padding-bottom: 5px;'><img src='http://sopelana.hiritarrok.net/relatoschungos/media/Image/relatoschungos/716.jpg'></div>A lo largo de la historia existen infinidad de casos de personas que han sido secuestradas por alien&#237;genas, relatos que narran como fueron abducidos y examinados dentro de sus OVNIS y posteriormente devueltos sanos y salvos al mismo lugar en el que fueron capturados. Normalmente la memoria de esos momentos queda bloqueada, el abducido es incapaz de recordar nada de lo ocurrido, sienten como un espacio perdido, un vacio o lapso de tiempo del cual no tienen recuerdos. Sin embargo con el tiempo algunas de esas personas ya sea por metodos naturales o por regresiones hipn&#243;ticas pueden llegar a recordar las experiencias vividas mientras fueron examinados e incluso dar detalles del interior del OVNI y descripciones de los alienigenas que les examinaban.<br><br>Una de las constantes marcadas dentro del fen&#243;meno de las abducciones es el hecho de que las personas que viven uno de estos episodios s&#243;lo los recuerdan fragmentariamente, como si o bien los secuestradores presuntamente extraterrestres les hubieran borrado la memoria consciente del hecho, o como si &#8211;m&#225;s razonable a&#250;n&#8211; el propio cerebro del testigo ante el trauma que supone una experiencia de este tipo, hubiera decidido &#171;olvidar&#187; esos angustiosos momentos y alejarlos &#8211;a modo de mecanismo de protecci&#243;n&#8211; de la consciencia del abducido. <br><br>La comunicaci&#243;n con los seres extraterrestres, suele ser en la mayor&#237;a de los casos telep&#225;tico, seg&#250;n relatan posteriormente las personas que han tenido el contacto.<br><br>Las abducciones suelen producirse por la noche. En muchas ocasiones el secuestrado va conduciendo tranquilamente su coche por alguna carretera comarcal cuando de repente este parece detenerse, toda comunicaci&#243;n parece imposible puesto que aparatos de radio y telefon&#237;a se apagan y no reciben se&#241;al alguna. Tras ver una luz potent&#237;sima, el abducido ve c&#243;mo se acercan al autom&#243;vil unos seres peque&#241;os y macroc&#233;falos que, tras anular su voluntad, lo llevan a bordo de una nave. Por norma general las descripciones que dan los "abducidos" suelen tener muchos puntos en com&#250;n, el retrato robot del tipo de entidades m&#225;s frecuentemente reportadas en los sucesos es de apariencia humanoide, con una estatura media de 1,20 metros, cabeza desproporcionadamente voluminosa, ojos muy grandes y prolongados lateralmente, piel gris&#225;cea, boca y nariz apenas esbozadas y brazos muy largos. <br><br>El abducido una vez dentro de la nave, es despojado de sus ropas y se le somete a un reconocimiento m&#233;dico en una c&#225;mara contigua, de aspecto cl&#237;nico, con paredes blancas y una &#171;mesa de operaciones&#187;, semejantes a las de los quir&#243;fanos, en el centro del habit&#225;culo. El reconocimiento es llevado a cabo por los propios humanoides, aunque no son pocos los casos en que las tareas cl&#237;nicas son llevadas a t&#233;rmino por entidades que parecen estar en un plan de dependencia de otras, generalmente m&#225;s altas y m&#225;s &#171;humanas&#187;, que aplican diversos aparatos al abducido, le toman muestras de sangre, a veces de semen, de cabellos, de piel, etc., y si se trata de una mujer, le hacen lo que parece ser un &#171;reconocimiento ginecol&#243;gico&#187;, introduci&#233;ndole por el ombligo una larga aguja. En algunas ocasiones finalizan con la implantaci&#243;n de &#171;algo&#187; en la nuca o bajo el cuero cabelludo (&#191;un microaparato?). Sin embargo, a pesar de todos los esfuerzos empleados en tratar de localizar estos implantes, muy pocos casos han acabado arrojando alguna clase de &#171;prueba&#187;. <br><br>El objetivo final de las abducciones de seres humanos es un misterio ni la hipnosis posterior m&#225;s profunda puede desvelarlo. Cuando se llega en la regresi&#243;n hipn&#243;tica a este punto, el coraz&#243;n del abducido se acelera, llegando a alcanzar hasta 120 pulsaciones y obligando a suspender la experiencia para no poner en peligro su vida. <br> <br><br>De la web www.relatosdeterror.com<br> <br>]]></content:encoded>
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			<title>Nueve veces ver&#243;nica</title>
			<link>http://sopelana.hiritarrok.net/relatoschungos/2006/05/18/nueve-veces-veronica/</link>
			<pubDate>Thu, 18 May 2006 20:04:43 +0000</pubDate>
						<category domain="main">General</category>			<guid isPermaLink="false">606@http://www.cuadernosciudadanos.net</guid>
			<description>Esto es justo lo que nunca debes hacer: ponerte frente al espejo y repetir nueve veces seguidas el nombre de Veronica. No ser&#237;as el primero que se rie al conocer esta historia, que lleva circulando por el mundo desde hace varias d&#233;cadas. Muchos antes que tu han pensado que se trataba de un cuento chino y se han burlado, pero otras personas aseguran que quienes no han hecho caso de la advertencia y han aceptado el desaf&#237;&#173;o, han cargado con una maldici&#243;n terrible. &#191;Quien es Veronica? O mejor dicho: &#191;quien era? Se trataba de una chica de 14 a&#241;os que, estando en el pueblo con sus amigos, hizo espiritismo en una casa abandonada. Todo el mundo sabe que es algo tremendamente peligroso y que jam&#225;s debe tomarse como un juego. Ella no sigui&#243; las reglas de los fantasmas, se burl&#243; durante toda la invocaci&#243;n y una silla que hab&#237;a en la habitaci&#243;n cobr&#243; vida y la golpe&#243; mortalmente en la cabeza. Sin embargo, Ver&#243;nica aun no descansa en paz. Su espi&#173;ritu esta condenado y vaga buscando venganza entre aquellos que no saben respetar el Mas Alla&#161;, como le suced&#237;a a ella en la vida real. Ana era una chica de la edad de Ver&#243;nica que conoci&#243; la leyenda en su instituto. Sus amigos la picaron, diciendole que no se atrev&#237;a a decir \'Veronica\' nueve veces ante el espejo. A ella le daba miedo, pero venci&#243; su terror porque le avergonzaba quedar mal ante todo el mundo. Una compa&#241;era fue a los servicios de esa planta del instituto para comprobar, entre risas, si cumpl&#237;a la prueba. Lo hizo, no paso nada y el grupo lo olvid&#243; enseguida. Menos Ana. Para ella la aut&#233;ntica pesadilla comenz&#243; esa misma noche. Estaba en la cama, cuando un sonido la despert&#243;. No se trataba de un estr&#233;pito, sino de una especie de susurro indescifrable que o&#237;a cerca de la nuca, mientras sent&#237;a como si alguien respirara en su cuello. Aterrada, se levant&#243; y encendi&#243; la luz. Alli&#173; solo estaba ella. A pesar de eso, no pudo dormir en toda la noche. Al di&#237;a siguiente, no se atrevi&#243; a contarselo a nadie. Estaba muerta de miedo, y en medio de la clase tuvo que salir al servicio para mojarse la cara y despejarse. Pero cuando entr&#243; al ba&#241;o, hac&#237;&#173;a mucho fr&#237;&#173;o (como estaban en invierno no le di&#243; importancia) y una capa de vaho cubr&#237;a el espejo. Ana lo limpi&#243; con la mano para comprobar horrorizada que tras ella hab&#237;&#173;a una chica que no hab&#237;a visto jam&#225;s, con una expresi&#243;n de espanto y sangre en la cabeza. Fue solo un instante. Cuando se volvi&#243; a mirar, ya no hab&#237;&#173;a nadie. Ana ri&#243; nerviosamente, pensando que todo era fruto de su imaginaci&#243;n, los nervios y el cansancio. Sin embargo, cuando se volvi&#243; hacia el espejo vio algo que la dejo helada. Al borrarse el vaho una frase habi&#173;a permanecido escrita: \'Soy Ver&#243;nica. No debiste invitarme a volver\'. Ana no pudo soportarlo. Hoy pasa sus dias encerrada en un manicomio, y solo habla para jurar y perjurar que el fantasma de Ver&#243;nica la sigue atormentando.  </description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style='float: left;padding-right: 5px; padding-bottom: 5px;'><img src='http://sopelana.hiritarrok.net/relatoschungos/media/Image/relatoschungos/606.jpg'></div>Esto es justo lo que nunca debes hacer: ponerte frente al espejo y repetir nueve veces seguidas el nombre de Veronica. <br><br>No ser&#237;as el primero que se rie al conocer esta historia, que lleva circulando por el mundo desde hace varias d&#233;cadas. Muchos antes que tu han pensado que se trataba de un cuento chino y se han burlado, pero otras personas aseguran que quienes no han hecho caso de la advertencia y han aceptado el desaf&#237;&#173;o, han cargado con una maldici&#243;n terrible. <br><br>&#191;Quien es Veronica? O mejor dicho: &#191;quien era? Se trataba de una chica de 14 a&#241;os que, estando en el pueblo con sus amigos, hizo espiritismo en una casa abandonada. Todo el mundo sabe que es algo tremendamente peligroso y que jam&#225;s debe tomarse como un juego. Ella no sigui&#243; las reglas de los fantasmas, se burl&#243; durante toda la invocaci&#243;n y una silla que hab&#237;a en la habitaci&#243;n cobr&#243; vida y la golpe&#243; mortalmente en la cabeza. <br><br>Sin embargo, Ver&#243;nica aun no descansa en paz. Su espi&#173;ritu esta condenado y vaga buscando venganza entre aquellos que no saben respetar el Mas Alla&#161;, como le suced&#237;a a ella en la vida real. <br><br>Ana era una chica de la edad de Ver&#243;nica que conoci&#243; la leyenda en su instituto. Sus amigos la picaron, diciendole que no se atrev&#237;a a decir \'Veronica\' nueve veces ante el espejo. A ella le daba miedo, pero venci&#243; su terror porque le avergonzaba quedar mal ante todo el mundo. Una compa&#241;era fue a los servicios de esa planta del instituto para comprobar, entre risas, si cumpl&#237;a la prueba. <br>Lo hizo, no paso nada y el grupo lo olvid&#243; enseguida. Menos Ana. Para ella la aut&#233;ntica pesadilla comenz&#243; esa misma noche. Estaba en la cama, cuando un sonido la despert&#243;. No se trataba de un estr&#233;pito, sino de una especie de susurro indescifrable que o&#237;a cerca de la nuca, mientras sent&#237;a como si alguien respirara en su cuello. Aterrada, se levant&#243; y encendi&#243; la luz. Alli&#173; solo estaba ella. A pesar de eso, no pudo dormir en toda la noche. Al di&#237;a siguiente, no se atrevi&#243; a contarselo a nadie. Estaba muerta de miedo, y en medio de la clase tuvo que salir al servicio para mojarse la cara y despejarse. Pero cuando entr&#243; al ba&#241;o, hac&#237;&#173;a mucho fr&#237;&#173;o (como estaban en invierno no le di&#243; importancia) y una capa de vaho cubr&#237;a el espejo. Ana lo limpi&#243; con la mano para comprobar horrorizada que tras ella hab&#237;&#173;a una chica que no hab&#237;a visto jam&#225;s, con una expresi&#243;n de espanto y sangre en la cabeza. Fue solo un instante. Cuando se volvi&#243; a mirar, ya no hab&#237;&#173;a nadie. Ana ri&#243; nerviosamente, pensando que todo era fruto de su imaginaci&#243;n, los nervios y el cansancio. Sin embargo, cuando se volvi&#243; hacia el espejo vio algo que la dejo helada. Al borrarse el vaho una frase habi&#173;a permanecido escrita: \'Soy Ver&#243;nica. No debiste invitarme a volver\'. <br><br>Ana no pudo soportarlo. Hoy pasa sus dias encerrada en un manicomio, y solo habla para jurar y perjurar que el fantasma de Ver&#243;nica la sigue atormentando. <br> <br>]]></content:encoded>
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			<title>La Visi&#243;n</title>
			<link>http://sopelana.hiritarrok.net/relatoschungos/2006/05/16/la-vision/</link>
			<pubDate>Tue, 16 May 2006 17:19:45 +0000</pubDate>
						<category domain="main">General</category>			<guid isPermaLink="false">458@http://www.cuadernosciudadanos.net</guid>
			<description>Algo raro estaba pasando. El cliente (una se&#241;ora ya mayor) deseaba hacer preguntas sobre sus hijos y nietos, quer&#237;a tranquilizarse tras conocer el grato futuro que le aguardaba a todos ellos. Sin embargo, algo no encajaba. Aquella tarde la Vidente no se encontraba como en otras ocasiones. Llevaba m&#225;s de 15 a&#241;os echando las Cartas y muy pocas veces se hab&#237;a sentido as&#237;. Sab&#237;a que algo que no podr&#237;a controlar ocurrir&#237;a en breves minutos. No se equivoc&#243;. Primero fue una sacudida. Las im&#225;genes de una cruel escena azotaron salvajemente su mente a modo de r&#225;fagas dolorosas que golpeaban una y otra vez su cabeza. Parec&#237;an agujas clav&#225;ndose en su cerebro. Cada vez escuchaba la voz de la mujer que ten&#237;a al lado m&#225;s y m&#225;s lejos, como si la se&#241;ora que estaba ech&#225;ndose las Cartas se fuera alejando a lo largo de un pasillo cada vez m&#225;s oscuro. La Vidente estaba recibiendo "de alguna parte" una informaci&#243;n escalofriante. Sacudida tras sacudida, entrega tras entrega. As&#237; llegaban las im&#225;genes, unas im&#225;genes que formaban parte de una escena, una escena cruel y salvaje, impropia del Ser Humano pero a la vez desgraciadamente tan com&#250;n entre el mundo de los mortales. Pero las im&#225;genes no ven&#237;an solas. No. Por alguna extra&#241;a raz&#243;n supuso que la se&#241;ora que ten&#237;a a su lado estaba relacionado con la escalofriante visi&#243;n y con un hilo de voz le cont&#243; lo ocurrido. La mujer abri&#243; la boca expresando su sorpresa y sus ojos se abrieron como platos, no dando cr&#233;dito a lo que ahora estaba escuchando. La Vidente hab&#237;a recibido una informaci&#243;n espeluznante. Hab&#237;a sido testigo de unos dram&#225;ticos sucesos acaecidos hac&#237;a ya mucho tiempo. Por alg&#250;n extra&#241;o gui&#241;o del Destino La Vidente pudo conocer lo que hac&#237;a tres d&#233;cadas hab&#237;a ocurrido a varios kil&#243;metros de distancia. Hab&#237;a observado un extra&#241;o paraje cercano a un pantano donde una ni&#241;a con vestido blanco y flores rojas jugaba con una pelota. La peque&#241;a apenas tendr&#237;a 10 a&#241;os, rubia, de cabello largo. Estaba feliz pero de repente aquella felicidad se transform&#243; en terror cuando hizo acto de presencia un hombre vestido con pantalones vaqueros y camisa blanca que cojeaba de un pie. Cogi&#243; a la ni&#241;a con fuerza y la tir&#243; al suelo. La viol&#243;. La peque&#241;a lloraba y ped&#237;a auxilio pero nadie la escuchaba. Despu&#233;s el hombre la mat&#243; y se alej&#243; de all&#237; relajado y satisfecho. Nunca lo atraparon...La Vidente a&#250;n recordaba como su propia alma hab&#237;a sentido el mismo sufrimiento de la ni&#241;a, la vejaci&#243;n a la que hab&#237;a sido salvajemente sometida e incluso lleg&#243; a notar lo que el asesino estaba sintiendo en esos mismos momentos. Una mezcla emocional terrible y que golpe&#243; a la Vidente con dureza. Aquel crimen ocurri&#243; realmente. La vidente consigui&#243; descubrir que hacia poco m&#225;s de 30 a&#241;os se hab&#237;a encontrado el cuerpo de una peque&#241;a ni&#241;a rubia y de largo cabello, vestida con un traje blanco lleno de flores rojas en un escenario similar al que ella hab&#237;a visto en la escalofriante visi&#243;n. La ni&#241;a hab&#237;a sido violada. Nunca se encontr&#243; culpable alguno y la vidente recuerda con dolor que durante la dram&#225;tica visi&#243;n ella s&#237; lleg&#243; a ver al asesino. &#191;Coincid&#237;a tambi&#233;n en la realidad?.Ella al d&#237;a de hoy se pregunta &#191;Todo esto para qu&#233;?. &#191;Por qu&#233;?. Para el primer interrogante no hay respuesta l&#243;gica aunque para el segundo evidentemente s&#237;. La ni&#241;a asesinada fue amiga de la infancia de la se&#241;ora que hab&#237;a acudido aquella tarde a su casa para echarse las Cartas.</description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style='float: left;padding-right: 5px; padding-bottom: 5px;'><img src='http://sopelana.hiritarrok.net/relatoschungos/media/Image/relatoschungos/458.jpg'></div>Algo raro estaba pasando. El cliente (una se&#241;ora ya mayor) deseaba hacer preguntas sobre sus hijos y nietos, quer&#237;a tranquilizarse tras conocer el grato futuro que le aguardaba a todos ellos. Sin embargo, algo no encajaba. Aquella tarde la Vidente no se encontraba como en otras ocasiones. Llevaba m&#225;s de 15 a&#241;os echando las Cartas y muy pocas veces se hab&#237;a sentido as&#237;. Sab&#237;a que algo que no podr&#237;a controlar ocurrir&#237;a en breves minutos. No se equivoc&#243;. Primero fue una sacudida. Las im&#225;genes de una cruel escena azotaron salvajemente su mente a modo de r&#225;fagas dolorosas que golpeaban una y otra vez su cabeza. Parec&#237;an agujas clav&#225;ndose en su cerebro. Cada vez escuchaba la voz de la mujer que ten&#237;a al lado m&#225;s y m&#225;s lejos, como si la se&#241;ora que estaba ech&#225;ndose las Cartas se fuera alejando a lo largo de un pasillo cada vez m&#225;s oscuro. La Vidente estaba recibiendo "de alguna parte" una informaci&#243;n escalofriante. Sacudida tras sacudida, entrega tras entrega. As&#237; llegaban las im&#225;genes, unas im&#225;genes que formaban parte de una escena, una escena cruel y salvaje, impropia del Ser Humano pero a la vez desgraciadamente tan com&#250;n entre el mundo de los mortales. Pero las im&#225;genes no ven&#237;an solas. No. Por alguna extra&#241;a raz&#243;n supuso que la se&#241;ora que ten&#237;a a su lado estaba relacionado con la escalofriante visi&#243;n y con un hilo de voz le cont&#243; lo ocurrido. La mujer abri&#243; la boca expresando su sorpresa y sus ojos se abrieron como platos, no dando cr&#233;dito a lo que ahora estaba escuchando. La Vidente hab&#237;a recibido una informaci&#243;n espeluznante. Hab&#237;a sido testigo de unos dram&#225;ticos sucesos acaecidos hac&#237;a ya mucho tiempo. Por alg&#250;n extra&#241;o gui&#241;o del Destino La Vidente pudo conocer lo que hac&#237;a tres d&#233;cadas hab&#237;a ocurrido a varios kil&#243;metros de distancia. Hab&#237;a observado un extra&#241;o paraje cercano a un pantano donde una ni&#241;a con vestido blanco y flores rojas jugaba con una pelota. La peque&#241;a apenas tendr&#237;a 10 a&#241;os, rubia, de cabello largo. Estaba feliz pero de repente aquella felicidad se transform&#243; en terror cuando hizo acto de presencia un hombre vestido con pantalones vaqueros y camisa blanca que cojeaba de un pie. Cogi&#243; a la ni&#241;a con fuerza y la tir&#243; al suelo. La viol&#243;. La peque&#241;a lloraba y ped&#237;a auxilio pero nadie la escuchaba. Despu&#233;s el hombre la mat&#243; y se alej&#243; de all&#237; relajado y satisfecho. Nunca lo atraparon...<br><br>La Vidente a&#250;n recordaba como su propia alma hab&#237;a sentido el mismo sufrimiento de la ni&#241;a, la vejaci&#243;n a la que hab&#237;a sido salvajemente sometida e incluso lleg&#243; a notar lo que el asesino estaba sintiendo en esos mismos momentos. Una mezcla emocional terrible y que golpe&#243; a la Vidente con dureza. Aquel crimen ocurri&#243; realmente. La vidente consigui&#243; descubrir que hacia poco m&#225;s de 30 a&#241;os se hab&#237;a encontrado el cuerpo de una peque&#241;a ni&#241;a rubia y de largo cabello, vestida con un traje blanco lleno de flores rojas en un escenario similar al que ella hab&#237;a visto en la escalofriante visi&#243;n. La ni&#241;a hab&#237;a sido violada. Nunca se encontr&#243; culpable alguno y la vidente recuerda con dolor que durante la dram&#225;tica visi&#243;n ella s&#237; lleg&#243; a ver al asesino. &#191;Coincid&#237;a tambi&#233;n en la realidad?.<br>Ella al d&#237;a de hoy se pregunta &#191;Todo esto para qu&#233;?. &#191;Por qu&#233;?. Para el primer interrogante no hay respuesta l&#243;gica aunque para el segundo evidentemente s&#237;. La ni&#241;a asesinada fue amiga de la infancia de la se&#241;ora que hab&#237;a acudido aquella tarde a su casa para echarse las Cartas.]]></content:encoded>
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